lunes, 18 de mayo de 2009

Corrientes y Callado.



Una tarde, caminando por corrientes y hallándome en un estado de bienestar físico (y esto influía en mi estado de ánimo) el mundo, lo que cada uno en su universo llama mundo, estaba perfectamente en orden. Llegando a la esquina se me va el extremo derecho del labio, y sonrió. Sonreí porque estaba contento. Señores, yo, lo admito, comprendo las cosas despacio, pero cuando lo hago... soy infalible. En Riobamba escucho, eeee negro. Me doy la vuelta y un amigo, aunque parezca extraño, con los brazos abiertos me abraza, loco, leí tu libro, no sabia que habías escrito uno.

-UN PARATE-.

-Si, escribí un libro-
-Que bueno, cuando lo escribíste.-

PECHO A LA VIDA.
Si escribís un libro, cualquier idiota puede acercarse a reivindicarte porque lo has hecho, indiferentemente de quien seas, has escrito un libro, y eso te reafirma, has hechado semillas a tu alma y a dado fruto… Y lo peor de todo, poco importa lo mierda que sea tu libro, importa poco también si has decidido internarte en un calabozo literario que ha transformado una vez más tu forma de escribir, decírselo, es vano, no tan vano como ESCRIBÍR OTRO.

-He hechado semillas a mi alma y a dado frutos (jeje)- le digo.

-Aja, que bueno, lo leí, me parece interesante, bien negro y cúales son tus autores favoritos.

(Se dos cosas, la primera me la dió la calle y el haberme cruzado con varios tipos de gente, es que si admites de lleno que tu fuente la provee cierta clase de droga, estas frito, la segunda es dar un silencio de resp...)
Me interrumpió, o yo lo hice, di un silencio de reprobación a la continuidad de mi frase.
La musiquita de mi cabeza de tontera feliz resurgió, y el amigo dirigió a derecha e izquierda miradas inseguras, quizá pensó que sabía que pensaba, uuuuuu, ahí es donde si fueras real, personaje amigo/a (que no tengo) y te hubiese cruzado aquí, darías por terminado el encontronazo casual, nunca vieses leído mi libro y nos odiaríamos como nos odiamos, sin odiarnos realmente.


Todo esto lo pensé llegando a la esquina, ah dos cuadras de donde vivo, pisando las primeras veredas de CALLADO… perdón callao, me sentí, como me siento en momentos de extrema angustia.

-Puta madre- grita Ulises Lima en los detectives salvajes, " Vivimos permanentemente en el cenit del averno"

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada