
No hay secreto. Cuando mi informe diario puso eso en evidencia, quedé un minuto en silencio, pensando que quizá todo la aureola que creía la rodeaba, era el producto inverso de un odio entre una de mis tantas personalidades.
Cuando la miré a la cara, toda redondita, de ojos negros engordados por la miseria de lo prematuro, mirando al vació del lente óptico intentando mostrarse, enseñándose, uno dentro de mí me preguntó ¿como sabes que es ella?Le respondí: -hermano mío, en medio de la oscuridad y por el brillo de sus ojos la viese podido reconocer, y te digo más, si nos volviéramos a encontrar estoy seguro que el tiempo me sometería a lo mismo. Ese brillo, que puedo determinar a quien corresponde en la oscuridad, es lo único que se puede rescatar del paso del tiempo.
-Usted dice- prosiguió una de mis tantas...- que hay mil pasados y ningún futuro Mister?
-Más o menos querido, yo creo en el futuro hecho de sucesos pasados, lógicamente. El pasado amigo mío, tiene sentido de la oportunidad, y quizá sea esa su única virtud.
-Entonces ¿se le ha ido el amor?
-Claro. El amor dura sólo 24 horas, luego deja en quienes lo han sentido, ese brillo en los ojos... que se quedan obsesionados y tristes. Estoy seguro que vos, ¡vos!, sentís una especie de correspondencia en mis asociaciones, bueno, está bien, de alguna manera ambos somos lo mismo.
-jaja, si alguien le leyese bien compañero.
-Usted. Le propongo procuremos regresar a nuestras vidas. Y respecto a lo conversado más arriba y para terminar, que decirle, esa fue la última vez que me dediqué al amor; al menos de un modo tan intenso.Y respecto a los ojos que hicieron decir todo hasta acá: los vi abiertos, pero sin ver.

