viernes, 10 de diciembre de 2010

Saberio el cruel






Mi nombre es Saberio Canto, tengo 75 años. Me parece correcto comenzar a narrar algún que otro suceso trascendente de mí vida. Algunos, me han dicho que lo mejor en el mundo es escucharse silbar. Por supuesto lo considero una necedad, una falta de valoración a un montón de cosas que existen y no son exactamente echarse a chiflar, y se deberían apreciar con buena gana.
Ya dije mi nombre y mi edad, me parece correcto contar en que lugar nací y como llegué a este día en que me dispongo a contar lo mas trascendente que me sucedió. Voy a preferir no tocar nada, escribir guiado por mi impulso e ir corrigiéndome, si hay necesidad, durante la marcha de las letras.
Por ejemplo, hablé de sucesos trascendentes en plural, lo que significaría relatar más de uno, y quizá eso tome una gran extensión de tiempo y las ganas que hoy me hacen sentarme a escribir se desvanezcan tan repentinamente como nacieron . Por tal motivo no quiero asumir riesgos que tengan que ver con el hartazgo de redacción. Ya me ha sucedido sentarme convencido de querer llegar a abarcar varios temas y a la hora de comenzar a escribir abandonarlo todo, y lo más triste, encontrar esos manuscritos comenzados perdidos dentro de una carpeta o en el fondo de mis cajones en el ropero.

Hace falta para los inconsecuentes escritores como yo, una historia breve que no demande demasiado tiempo, remontarse en el pasado y buscar una.... Si se es un buen lector, no se soportaran los cuestionamientos sobre lo que se esta intentando hacer, ni dos líneas. Enseguida aparecerán disgustos, manías propias que se adquieren al admirar alguna novela o algún cuento; se copia un estilo o no se puede continuar. Desgraciadamente es el día de hoy que me acompañan esos devaneos cuando intento ponerme escribir. Los años, no hacen desaparecer esas costumbres. Los años contradicen el resultado doloroso, el ocio y la vaguedad de pensar que nada bueno puede salir de uno. El mundo se rearma y nos olvidamos de que podíamos crear uno y ser dioses en él, y con los años, uno busca materializar el dominio de un mundo imaginario.
Tenía 25 años cuando regresando a una vieja pensión que ocupaba se me presenta debajo de un árbol en la esquina de Riobamba y Tucumán, un señor de traje negro y rayas blancas apenas perceptibles, si no fuera porque toda su figura estaba subrayada con una luz naranja que lo iluminaba de una forma rara en la oscuridad. Salió a mi encuentro cuando me vio aparecer doblando hacia Tucumán desde Riobamba, su aura anaranjada me llamó la atención de inmediato. Yo que traía la vista puesta en el piso, levanté de inmediato la cabeza mirando directo a los ojos a este señor. Al principio pensé que era un ciruja, pero no era un ciruja.



Cuando me llamó por mi nombre me asusté. Es entonces, la verdadera desesperación: Pensé en correr, y ahora me doy cuenta que en ese momento quedé petrificado, duro sobre las baldosas debajo de una oscuridad raramente iluminada, su rostro instalado en la zona de las sombras de la noche componía una sonrisa de rata vieja, aumentando mi temor me quedé callado pensando que me venían a buscar para llevarme a morir a algún lugar.
Saberio, repitió aquél hombre después de haber dejado que nos suceda un tiempo, incomodo y tenebroso para mí, que volvía del trabajo un día domingo con los pies duros por los zapatos, pensando en acomodarme con la plata de alguna forma. ( )
Saberio volvió a pronunciar por tercera vez, mirándome directamente a los ojos. Le asentí con la cabeza, todavía con miedo; tomé coraje e intenté agredirlo. El desconocido sacó sus ojos de los míos, le vi fruncir sus gestos y comprendí que no tenía intención y quizá tampoco motivos para atacarme en ese momento.
Caminó dos pasos y se sentó en un escalón de cemento pegado a una puerta. Acomodó su cabeza, hizo un gesto rápido, indicándome el espacio que quedaba libre a su lado. Me tranquilizó verlo sentado, lo pensé un poco echando la cabeza hacia atrás, sin mudar de mi cara ninguna de las muecas de desconfianza que se me habían trazado.
Finalmente me acomodé junto al extraño, y le pregunté cómo sabía mi nombre.
Shh hace silencio un rato- me dijo- y observemos, relajate no te va a suceder nada- intentó tranquilizarme y le creí, podía también ser un holograma, quizá alguien me viese a mí sentado hablando con la parte baja de la pared de aquélla entrada; pero todo parecía ser real. La luz de aquel hombre seguía encendida pero con menos intensidad. Continuó. Su tranquilidad aplacó mí paranoia.
Fijate allá, y me señalo con el dedo hacia la otra calle, ves aquella chica, esta caminando para acá. Era real, una chica caminaba por Tucumán viniendo de Callao. Va a pasar por acá continuó, y va a mirarnos a ambos, luego va a seguir y perderse a su destino como aquellas personas de allá, me dijo y me señaló a dos muchachos cruzando la esquina de Riobamba en dirección a Corrientes. Aja, y? - le pregunté. Bueno, se que te interesa la literatura, y esto quizá te recuerde por momentos a algún relato de los tantos en los que un desconocido para el protagonista se cruza y le comienza a augurar sucesos que no conoce, es eso lo que vengo a hacer que suceda, prevenirte de algunos sucesos.





Justamente lo que pensaba, que quizá se tratase de mi sueño mientras leía "El otro" de Borges, o "El Mandarin", de Queiroz. Pero estaba ahí, y la chica estaba próxima a pasar, vestía con un abrigo bordo con rayas negras y llevaba puesta una capucha, tenía pantalón negro y zapatillas con el borde de la suela blanco. Pasó y efectivamente, nos echó una mirada que sentí fija en mí. En ese momento, a pesar de que no es extraño que alguien mientras camina observe lo que se cruza en su camino, me hizo estremecer una sensación metafísica que aún recuerdo sentí en los ojos negros de aquella mujer. Sentí un escalofrío extraño y después sí, me encontré en otro lugar.
Había efectivamente un camino. Era una ruta, un camino nacional o un antiguo camino real. Ya no estaba en esa entrada sobre la calle Tucumán, sentado con aquel desconocido que sabía mi nombre. Ahora me encontraba en la mitad de una ruta de cemento con el sol poniéndose, en pleno crepúsculo, ya próxima la noche y nada y nadie a mi alrededor. Eso no era real, creí en la teoría de un sueño repentino mientras leía, así que me senté de frente al crepúsculo para esperar a despertarme.
Pero si eso era una ruta seguramente pasaría un auto, me pareció correcto esperar uno al costado del camino despreocupándome por la situación y dejar que algún conductor seguramente conducido por mi cabeza que es quien dirige los sueños, me trasladara hasta la próxima fase antes de despertar. Pasaron quince minutos, y aún al costado de la ruta veía el sol desaparecer, y los contornos del ultimo pedazo de sol teñir de naranja una parte del cielo. De repente todo se ennegreció, recuerdo con certeza saberme ya no en medio de un camino desconocido, sino en una oscuridad absoluta, densa, pero con cuerpos físicos próximos.
Con la misma velocidad con la que me encontré en medio de una ruta aislada, y luego en una total oscuridad, volví a la calle Tucumán, en el momento justo cuando la chica daba los dos pasos que nos dejaban a tras a mí y al desconocido que volvía a mi lado. Una sensación de descarga me quitó algo de fuerzas, estaba ahora mas cansado que antes. No podía hablar, una especie de agotamiento mental me hacía girar la cabeza en pequeños círculos. Me puso una mano en el hombro, y como sabiendo lo que sentía me dio unas palabras de ánimo, me tiró hacia atrás y descargué el peso de mi cuerpo en la puerta que teníamos a las espaldas. El desconocido continuó hablando. Imposible de poner en palabras la sensación de no percibir ningún salto en el tiempo a pesar de que tal cosa haya existido; como si mi cerebro actuara independientemente de mí, todo o una parte y nunca viese perdido la atención y nunca me viese sabido en una ruta desierta, ni en la oscuridad que deduje pudo ser la antesala al regreso; un regreso imposible de explicar, porque estaba ahí y no había nada que indicara una huída. Como no encuentro precisión, por mi falta de talento para contar, no voy a dar detalles de aquella sensación.



Ya recuperado le pregunté quien era la chica. Me dijo que era parte de mi mundo de probables. Me pidió que volviera a la posición que me hallaba al principio, que me tenía que explicar algo. Comenzó a contarme que era aquel lugar donde había estado.
Saberio, esa mujer que paso por aquí, no lo hizo porque viva cerca ni porque halla ella preferido hacerlo. Ella es parte de tu mundo de probables, como esos muchachos que te mostré al principio, o aquella señora que se ve a lo lejos parando un taxi o el propio taxista. Esto no quiere decir que cada uno de ellos no tenga una existencia real, quiere decir que no existe un sólo mundo. Para ser mas claro: ese traslado que acabas de tener, esa ruta aislada que viste, ese era el portal de los ojos de aquella chica que pasó por acá. Que yo te halla retenido quiere decir que alteré tu situación real por haberme aparecido aquí en mitad de la vereda pidiéndote que mires a la señorita, sabiendo que ella iba a mirarnos. Soy un servidor del mundo de la tercera fase. Pero No te gastes en preguntar que es eso.
Mi función es señalar a personas que son de nuestro mundo, por ejemplo, cuando estamos frente a la multitud o en medio de ella, sólo podemos rescatar imágenes vagas o colores fuertes. O cuando uno ve mucha gente, no es nuestro mundo ese, no. Ese es el desorden de nuestro mundo. Pronto se reordenara todo. Pero hace falta que existan personas que sepan que la realidad no es el mundo enajenado de muchos mundos.
Esto, con menos complejidad es lo siguiente: Hay personas con las que te cruzaras toda la vida, y son poquísimas en este planeta exageradamente habitado. De esas personas saldrán otras mas que son parte del único grupo con el que te vas a relacionar, me seguís? –No, no lo seguía, lo creí tan loco que me dio miedo, y tuve ganas de irme pero me quedé, sabiendo que eso quizá me quitaría el sueño de aquella noche, y me produciría pesadillas. -Le dije que sí, y continuó. Bien. Puedes ver tu mundo a través de los ojos de un solo habitante de él, y podrás ver proyectado el resto de tu mundo. Te pararas en el inicio de sus ojos , y te encontrarás rodeado de todos los que habitarán tu futuro.
Un momento- le dije, recuerdo que lo hice de un grito fuerte y algo temeroso- yo no vi nada. Es decir nada más que una ruta desierta y un sol crepuscular, la noche próxima.
El desconocido llevó la cabeza hacia atrás y dilato los ojos con un asombro que me dio miedo. -¿Cómo que una ruta desierta y la noche próxima?- dijo. Le expliqué con detalles que me encontraba solo, le conté que me puse al costado del camino a esperar y que volví después de una rara sensación de oscuridad, omití los detalles de la sensación inefable que había experimentado como si el tiempo de mi huída a esa ruta no viese existido. Se levantó, y con una notoria decepción en su rostro, se despidió de mí.


Pensé todo esto doblando por Riobamba hacia Tucumán, volviendo del trabajo un día domingo, harto de esos zapatos y pensando en como hacer para acomodarme con la guita.
Cuando levanté la cabeza estaba ahí en mitad de la vereda, todo él circundado por una luz naranja, físicamente me obstruía el paso y me dijo, Saberio.
Si, ya sé- respondí- estoy apurado. Lo dejé atrás como a un volantero proxeneta. Llegando a la entrada de mi pensión miré, y ya no lo vi. Pude imaginar en su cara la decepción de saber que ya lo había imaginado, que el mundo tal cual quería mostrármelo ya lo conocía.
Si nos perdemos un instante en el pestañeo de una mujer, seguramente nos veremos solos en medio de la nada.
Bueno, acabado ese suceso trascendente yo Saberio Canto de 75 años, me despido. Hoy contento de haber podido concluir con algo que seguro halla sido distorsionado por el tiempo, pero que redacté con toda la fidelidad que mi desgastada memoria me proporcionó. Así, mi vida ha llegado a ser un dialogo constante con mis propios nervios.


Hasta luego.




sin acentos, sin puntos precisos, y sin armonía, es decir para gente de mal gusto.

Puto el que lee; puto y loco el que escribe.


Fue ayer, veinte metros antes de descender del colectivo que me trae del trabajo a mi casa, y segundos después de escuchar la conversación entre dos muchachos que iban sentados junto a mi en la parte última del colectivo. Los comentarios durante todo el viaje no fueron mas que charlas sobre mujeres y dinero, pero la parte de la conversación a la que quiero hacer mención tiene que ver sobre el comentario que uno de los dos hizo respecto a la prosperidad de sus estudios en sistema; yo ignoro absolutamente el tema, así que intentaré reproducir algo aproximado a lo que escuché:

- Y ahora estoy estudiando Java, para mi es mucho mejor que .....(aunque intento no puedo recordar, ni siquiera inventar), además.......,
- A si bla bla bla bla.
Bueno, los siguientes dos minutos, fueron en lenguaje técnico, puramente técnico, y eso causó la impresión que originó el sentimiento que pasaré a relatar. (¿?)
Recuerdo que bajé con la sensación de no pertenecer a un mundo que en el futuro se transformaría EN EL MUNDO, obviamente es una impresión trillada, mejor estaría decir trilladísima si nos ponemos a pensar en el gran avance de la tecnología el último tiempo, pero mejor estará intentar reproducir la sensación lo mejor que se pueda, aunque ahora mientras me dispongo a hacerlo, se que las palabras no serán suficientes, porque la verdad es que nunca lo fueron. Pero veamos que resulta.

Calle pichincha, parada del 95, descenso de una persona de un metro setenta y seis, ochenta kilos, pelo corto, cabeza gacha, andar tranquilo y mochila al hombro. Cuando llega a la esquina, gira el dorso para acompañar con la vista la ida del colectivo, avanza y cruza Venezuela, sube a la vereda, continúa y se pierde en la negra noche del barrio de san Cristóbal.
Cuáles fueron los momentos de mayor cavilación en aquel descenso?
Cualquier deducción es acertada, pero al momento de seguir con la vistas al colectivo, este sujeto pensó lo siguiente:

Yo pertenezco a la vieja guardia, como podría hablar de sistemas, y adentrarme a la informática? incluso creo amar los libros, hay algo mas obsoleto hoy día que un libro?.

Bueno, todo concluye ahí; la única moraleja de todo esto que me puse a escribir la deduje cuando seguí avanzando ese domingo para llegar finalmente a mi casa, y no es mas que un lamento por no poder poner por escrito todo lo que pienso cuando lo hago agudamente y me encuentro lejos de la computadora que tengo ahora frente a mí.

II

Claro Que fue una confusión de otra forma, nunca lo hubiésemos aceptado una vez mas. Pero me da bronca porque es un imbécil auténtico, y eso me acerca a él, porque soy yo un idiota auténtico también.

Auténticamente, un solitario, perverso malvado cabalgando en el centro de una calle en la ciudad un caballo viejo, que le ha robado aun ciego el sábado por la tarde, cuando se dirigía sin documentos al almacén de coco, a la vuelta de los de tito Méndez, el delegado del barrio. Según cuentan , lo cerco la policía mientras coco lo estaba despachando, fue cote sobrino de coco que le dio el alerta: Che ahí fuera te busca la cana, rajate por el fondo; y así fue, atravesó el mostrador con permiso de coco, y se fue por detrás, saltó un tejido y sin mediar palabras acostó al ciego Benavides por no saber que era ciego, de un trompazo en la boca, desató el caballo y se fue al galope hasta las circunferencias del barrio, se hizo la noche, y el caballo continuaba andando, todos aseguran que lo mejor viese sido darle agua, pero de la desesperación por estar cada vez mas lejos de aquel barrio de buchones con el tito Méndez a la cabeza, era mas urgente que la sed del animal. (aparte el ciego Benavides, por su condición de ciego y falta de compañía, y finalmente por error, le daba al caballo la comida que en realidad debía comer él, incluso hay quienes dicen que su ceguera no era tanta hasta el día que comenzó a darse cócteles de alfalfa)
Los días pasaron, y el junto al animal, seguían avanzando, dicen algunos que el animal comía y bebía marchando, que el jamás le permitía detener el paso incesante que mantenía desde el momento del escape. De donde sacaba la comida, es aún un misterio, pero el caballo avanzaba bien comido; imaginamos que ambos comían lo mismo pero en verdad lo ignoramos. Una vecino del barrio de boedo lo vio pasar un día antes de la navidad del 84, dicen que le pregunto hacia donde se dirigía, y dijo que en camino recto, lineal, hacia el futuro, dice la vecina que lo vio alejarse, no sin dejar de llamarlos, porque según afirmo los vio desecho a ambos.
Son muchos los testimonios que nos han acercado, lógicamente somos muy precavidos y no queremos hacer alusión a ningún testimonio de esos sin antes testear las fuentes, es por eso que seguimos esperando algún dato preciso que nos de indicio de su ruta.

-Y finalmente que le dijo?
- que era un idiota consumado, que como podía ser tan imbecil de pensar que podía ser juez del resto? Que por presumido lo iban a liquidar. Y quiere saber que me contesto
- si
- me dijo que el era un dios, que yo no tenía con que oponerme a sus ideas, que la democracia estando el vivo no existe, y que me raje porque me iba a cagar a tiros
- jaja, pero no es un hombre de letras?
- De letras?, si lo es , pero que importa, es también un matón , y un hijo de mil putas, y la verdad no se quien mierda le dio cabida en es lugar de privilegio que ocupa. Es una rata, ya me compre una macana, para asestarle un buen golpe cuando este de espalda, y se donde encontrarlo.
- Jajaja, pero vos estas mas loco que el, yo lo conzco no es mal tipo, aparte si pensas corregir a todos vas a terminar preso.
- No, no se trata de corregir a todos, le voy a dar un macanso, y después si quiere que siga, vas a ver como lo curo y se pone a curar a los de su calaña.
- Yo no creo, pero si vos decís, lo único que te digo es, que si te mandas una macana no me pidas auxilio, porque no me va a interesar ayudarte, yo puedo disuadirte de la idea de una única forma, después si te metes en quilombo, te jodes por hacer caso omiso a mis advertencias.
- Peeero, quien mierda te pidió consejo, yo te cuento no te pido opinión, aparte a ese no lo reclama nadie, sabes cuantos han pensado en dejarlo nock out for ever?.
- Y eso?, mira puedo aceptar que le reclames, que discutas, hasta que te cages a piñas, pero darle de atrás un mamporro para que cague el fruto, hermano eso es una locura, y me voy a tener que ir , por que lo próximo sería denunciarte o cagarte a trompadas.
- A quien vas a cagar a trompadas vos? Mamerto?.

Fue al terminar de hablar quien lo hizo último, el momento de reacción de quien recibió el insulto, logrando conectar u cross a la mandíbula, haciéndole perder el equilibrio hasta caer del banquito donde se encontraba cebando mate. Pero de tan duro que era el cristiano ese, se paró, fue hasta la mesa de luz y del primer cajón saco la macana, (como toca boca) el otro manoteó el termo le sacó el tapón y amenazó con “hervirlo como un pollo” según dijo. El macanero lejos de ser persuadido, intento aparentar apaciguado y comenzó a medir la distancia que podría alcanzar al lanzar un golpe con la macana, avanzo un paso bajó el brazo y cuando vio que el otro hacia descender el termo a la altura de su cintura, le lanzó el golpe de arriba abajo. La bolita de acero de la macana dio justo en el ojo del otro, que antes de llevarse ambas manos a la cara , arrojó el contenido del termo en dirección precisa, bañando con agua hirviendo a su agresor, que se puso de rodillas y comenzó a gritar como un chancho, el herido por la macana, buscó la salida, y solito sin decir ni mu, se fue a la guardia de un hospital en la parte sur de banfield.





Pior pior cada vez pior.

miércoles, 8 de diciembre de 2010