jueves 27 de enero de 2011

brutti sporchi e cattivi.


El año comienza mal, o uno es bastante buen jugador para percibir algo nuevo o bueno en la naturaleza del hombre. ¿Pero que es ser un buen jugador?
Considerarse bueno y harto?, no me creo bueno, y harto sólo cuando trabajo.
Tener una larga nariz triste, bolsas bajo los ojos y hablar como el grande que no eres? No lo sé, mis ojos aún son un buen atractivo, y mi espíritu grande.
¿Aspirar a la inmovilidad? Aaa, la inmovilidad…
¿Decir que es vano escribir, y escribirlo?
Por otro lado, yo no aspiro a la linealidad, y suelo estar bajo lo efectos de los recuerdos, ahora mismo pienso en aquella muchacha con la que salí algún tiempo, la pobre L, espero esté bien, después de todo, debe ser difícil aislar el obsequio genético de su ausente y alcohólico padre.

De repente las acusaciones retroceden, generalmente a final del año, no es que todo se halla calmado, son los acontecimientos que apuntan al alivio del síntoma y… nada de creernos libres de los males. Nuestra mirada pasa sin fijarse por encima de las cosas, estamos, somos nos sentimos, hombres libres.
Conozco escritores genuinos, y conozco escritores que sólo buscan impresionar.
Ayyyyyyyy, estos últimos y atormentadores tiempos míos – diremos en septiembre u octubre.
Luego el final del año, o el acercamiento hacia la festividad, ahora tu cerebro se ha roto, ya no piensas en lo infeliz que sentías ser, ahora todo es artificioso, hasta la avellana del pan dulce.
Luego otro nuevo comienzo de año, y ese toque de autosuficiencia y tranquilidad que brindar el brindar con los que brindan, con los que aún están vivos.
Pero el año comienza siempre mal, una cura efímera son las buenas películas de Allen,…;si en mi frente llevase clavada una cámara, el cine, el cine real, todo aquello que llaman cine, no existiría.. El mundo es una gran confusión, así como intento decir que el año tiene malos tiempos que generalmente surgen en el comienzo, también el día los tiene, el día está cargado de malos momentos, podría decir que el día completo es un mal momento, y de coincidir en eso, hablar respecto a los malos tragos de el año estaríamos siendo obvios y banales. Cuando miro a mi sobrinito, y le oigo decir incoherencias, pienso en la cursilería que el cine, y los adultos nos han hecho pensar: “ Hay que lindo, pensar que aun no sabe nada todo lo que hay en la vida” y es cierto, pero también es cierto que un solo ser humano con su corazón bombeando sangre vive varias vidas, sin necesidad de morirse y nacer una sola vez. De esto último podremos deducir que tambien la vida de uno está fragmentada al igual que los años y los días, bastaría sólo con gritar hacia el cielo señalando un punto cualquiera para reprochar a los “dioses” la falta de un ritmo constante, la abundancia de desgracias, la cantidad de preocupaciones que nos torturan, que nos modifican la ida hacia aquel lugar, nosotros torcemos el rumbo, obligados por “nuestra” culpa moral, la culpa de las iglesias, la religiones (y esos deben ser sinon…primos) todo actuando constantemente para que torzamos el rumbo de los acontecimientos, para que pensemos que aquella chica, o aquel chico podían significar una ausencia de peso, que al irse ellos o abandonarlos nosotros , la estructura de nuestras vidas tiembla, y tiembla mucho, y ahí mis amigos están las iglesias y sus primas, esperándonos al final del precipicio con los brazos abiertos, ahí estará tu psicólogo y su pipa, o el psiquiatra y el chamán, y no podrás escupirle en la cara, podrás pensarlo en ese tiempo mas adelante, cuando al fin te des cuenta de lo imposible que es evitar los dolores del mundo, ahí, si consigues bucear en aguas claras, sabrás de lo vano que es resistir durante tanto tiempo. este no es el mejor lugar del mundo, pero podemos comer, coger, cagar , dormir (alabado sea el creador¡).

1 comentarios:

  1. Que tenga un buen año, compañero benitez. Y no le ofrezca tanta confianza a los recuerdo. Olvide, compañero. Solo el olvido, junto con el buen vino, nos salva de todas las desgracias. Abrazo grande e insisto: haga pan casero y defeque sobre sus propios textos. Diego

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