viernes, 11 de junio de 2010

"El vicio de la extrañeza"


Considero que cuando no se tiene nada que decir, lo mejor es no decir nada. Soy muy malo escribiendo y por lo que a mi respecta, me cago en los que escriben bien.
Hoy por hoy cualquiera hace poesía poniendo un verso debajo de otro; como el lunático ese consagrado a una obsesión que ojalá lo conduzca al borda o el erudito que utiliza en cada “posteo” –paa que asco- una ristra de palabras que impulsadas a lo extravagante cuentan sus luctuosas complicaciones sociales.
Curiosamente tipos como estos, han tenido que vivir a base de tranquilizantes para llevarse bien con la vida, y cuando descubren su temeridad, intentan dejar establecido su prestigio (¿?) en “posteos” que saben son el ardid para seducir a sus fieles (¿?) lectores. El loco puro bla bla (un auténtico ridículo) dice lo peor que puede decir de sus poemas: que son buenos. Al otro lo imagino, clavando sus ojos académicos en su computadora narrando meticulosamente como se lo comen las penas, o como es que el destino lo ha designado como portador de la palabra divina. Da bronca leer como reniega de los universitarios siendo el uno de esa casta aborrecible. O donde creen que sobrecargo estéticamente sus sentimientos sino? en la tropero Moreira?, vea sopa de letras voy a respetarlo enserio cuando trabaje en cosas que valgan la pena y deje de jugar al Werther, que hasta el mas bruto se da cuenta que su modestia es fingida.
Por otra parte sí creo tener algo para decir: Estoy harto de los burgueses menores.

“No juegues con las palabras amiguito, puede costarte mas de lo que puedas pagar”.-
Charles Bukowski

martes, 9 de febrero de 2010

Azar




¿Y eso donde se esconde?.
Se esconde allá, detrás de la noche. Ahora lo ves?
Ahora lo veo.
¿Ahora?
Ya no.

Busqué y busqué, lo volví a hallar cuando lo escuché nombrar de nuevo.

No valla a cometer el error de pensarlo de igual forma siempre, si lo hace se le hará cada vez más complicado volver a encontrarla.
Ajá. Cambia de apariencia la hija de puta, parece no estar.
No, ¡ni vemos sus huellas!. Esto continúa mí amigo, a cada uno nos está misteriosamente reservado una cierta composición.

Sírveme de guía- gritaba un fiel, de rodillas delante de la imagen..

¿Ve a ese hombre cuyo fin no se alcanza a distinguir?
Si
Bueno, está busca el absoluto con simples oraciones.
¿Y?
Y que es absurdo.
¿Porqué, cada cual no tiene un método?
Sí, y deduzco que pretende hacerme ver, el positivismo del señor Popper y su virtuoso método de falsación , verdad?
Leí a Popper. Confío en su teoría al punto de poder omitirla, su éxito radica en poder hacerla a un lado en cualquier momento, además, sus frases y teorías tienen enorme importancia en este período critico de mí vida.

-Bien. Entonces sabrá que sigue.
-Correr todo hacia otro lugar, y esperar que nos aborde de nuevo, como ya lo ha hecho otras veces. Se lo dije hace mucho, y se lo vuelvo a decir: el optimismo hoy día, es un acto revolucionario. Y eso es todo.