lunes, 18 de febrero de 2013
martes, 5 de febrero de 2013
sin titulo
Una cinta azul estaba colgada en la
entrada de la despensa en el pueblo de wilford, en Turín, que ni mierda se
donde queda, john cartera lleva días recorriendo aquella ciudad, ya casi sin
dinero y oprimido por el sol del día pasa las horas bebiendo botellas de agua
que paga a un precio altísimo. Dentro de la despensa que lleva la cinta encima
de la puerta de la entrada john cartera compra un agua a vendedora vieja, que cuando ve a johon al
salir de una puerta lateral cubierta de cortinas plásticas, se pasa el dedo por
la entrepierna, se lleva este frente al labio y lo sopla, luego señala a john, : que quiere,
le dice turinescamente. Agua dice john cartera, aguawater repite, la mujer gira
hasta quedar de espaldas a su cliente y hecha la cola hacia atrás acompañando
este movimiento con un sonoro pedo, camina nuevamente hasta adentro y vuelve a
los pocos segundo con una botella en su mano derecha transpirada de agua.
Cartera quita un billete de su cartera, y extiende la mano para sujetar el
agua, la mujer quita la botella del destino de cartera y se hecha a reír. Cartera se da la vuelta para retirarse, y
antes de salir escucha un estruendo fuerte, gira y ve a la mujer junto a un hombre gordo, el
hombre gordo vuelve a lanzar un grito, cartera se siente aterrorizado, quiere
echar a correr pero le resulta imposible, no siente sensibilidad en buena parte
de su cuerpo, de pronto la mujer comienza a reírse frenéticamente, el hombre
gordo la mira riendo apenas y vuelve a perderse
tras las cortinas, John cartera ha quedado inmovilizado.
Sólo una cosa puede pensar john cartera en estos momentos de
inmovilidad casi absoluta, en sus seres queridos. Así es, john cartera comienza
a repasar su lista de seres amados, caen a su memoria como pesado recuerdos,
primero los rostros, después distingue levemente un instante pasado acompañado
por aquellos que ama, john cartera cree que va a morir, john cartera vacía su
furia contra si mismo, ahora que el tiempo de su muerte no llega, se reprocha
la sed constante y su constante manía por saciarla, reprocha la leve marcha
hacia la salida en aquella tienda turinesa, se reprocha su conducta y en esas milésimas
infinitas de segundos en que se hallaba john cartera, es él mismo el que llega
a la conclusión de que los actos del hombre se reducen a lo que el hombre es,
cartera está seguro que no es el destino sino su formación y contexto el que lo
hizo quedarse inmovilizado ahí, cartera piensa que haría un Alemán en su
situación, ¿saciaría dieciocho veces por día su sed? o su cultura
norteamericana de consumo lo hizo insatisfacerse inmediatamente después de
haberse satisfecho? John cartera ahora detesta su condición de americano y se
entrega casi con la otra parte móvil de su cuerpo, piensa calladamente que ha
dejado transformarse y que nada ha podido hacer para que eso sea diferente, se
sostiene , se sostiene como puede, sabe que esta a segundos de desmoronarse
para siempre, de dejar de ser, de ya no ser, trata de expulsarse de si, de
salirse de dentro, su piel, de dejar vacío ese lugar con el que relleno un
punto ínfimo en la multitud, lucha, lucha durante otros buenos milisegundos,
deja, deja de ser y lo siente, lucha a medida que va desapareciendo, buena
parte de lo que albergaba la parte media de su cuerpo ahora esta en el cenit de
Cartera, y Cartera en el Cenit de ese infierno que es la muerte, entonces
Cartera deduce justo en ese momento antes de morir, que esta empezando a ser
libre, que lo del alma no era cuento, sin rendirse Cartera sonríe, trata de ver
lo último que pueda del mundo real, logra ver el rostro de la vieja, posado
sobre el mostrador viéndolo, ida, asombrada quizá por la resistencia , piensa
cartera, finalmente su rostro y el de la vieja comienzan una proyección
infinita en el que acuden todos los rostros del mundo, luego cartera se da por
satisfecho y se deja vaciar por el tiempo.
jueves, 31 de enero de 2013
La Madeleine de Proust.

Casi ni me levanto, no me daban las patas. Cuando veo entre mis mensajes uno del escritor solapero mostrando un nuevo relato. El tipo parece estar atareado por una muerte, o quizá crea ser la madeleine de Proust (1871-1922) y encontrarse aún entre la garganta y el esófago haciéndole más aciago el destino a Marcel. El escritor solapero es tan afrancesado como Proust; solapero recoge, mientras sonríe con esa mesura intolerable, todo lo que escucha para almacenarlo como un hámster en sus párpados, luego vaciarlo y martirizarse abrazado a las quince pulgadas de su maquina portátil. ¡Pobre solapero! pienso mientras leo lo que envió, su vida es caótica y, ¡mira¡ su transito interior que bien redactado queda, como queriendo decir a cada lector: -Ruego cierta consideración a quien halle este escrito...- ¡pobre solapero¡ como queda uno fascinado con lo que escribe; mientras él seguramente, corrige algún texto que maquilla durante horas como le enseñaron en la universidad, para que su pobreza espiritual parezca en serio un transito tortuoso, y su estoicismo se transforme en una sucesión de infortunios escudados por palabras.
¡Carajo, ahí ta la madeleine de Proust! grité mientras llegaba al final del relato, olvidando que me encontraba en un hediondo locutorio infestado de estudiantes secundarios que permanecen días enteros agriando ese insoportable hedor a hacinamiento humano.
Solapero tiene clara su consigna: humillar a la gente, pero con altura. Porque solapero no tiene un enemigo, solapero los odia a todos por igual, ama lo macho que no es y el reflejo de esa carencia en otros lo seduce y le aprisiona al destructor adormecido que lleva dentro, en esa especie de cárcel individual. Sí, a solapero lo adormecieron, su venganza es finita pero lerda, y su odio parte desde esa mueca oculta de dolor con la que te mira condescendientemente mientras determina que se puede hacer con lo que decís, hacia un titán interior que alza el puño agonizando hasta caer sumido en un sueño narcotizante. Resistir, clamar, vengar; y puño, lo mantiene en alto hasta que cae.
Una lástima, yo quiero que sigua en pie, como el boxeador que él desearía ser: contra las cuerdas, en un rincón, aguantando embates y devolviendo golpes.
En el castillo de Kafka, K el personaje dice a viva voz: “la verdad de este mundo es la muerte, hay que escoger morir o mentir”
¡Carajo, ahí ta la madeleine de Proust! grité mientras llegaba al final del relato, olvidando que me encontraba en un hediondo locutorio infestado de estudiantes secundarios que permanecen días enteros agriando ese insoportable hedor a hacinamiento humano.
Solapero tiene clara su consigna: humillar a la gente, pero con altura. Porque solapero no tiene un enemigo, solapero los odia a todos por igual, ama lo macho que no es y el reflejo de esa carencia en otros lo seduce y le aprisiona al destructor adormecido que lleva dentro, en esa especie de cárcel individual. Sí, a solapero lo adormecieron, su venganza es finita pero lerda, y su odio parte desde esa mueca oculta de dolor con la que te mira condescendientemente mientras determina que se puede hacer con lo que decís, hacia un titán interior que alza el puño agonizando hasta caer sumido en un sueño narcotizante. Resistir, clamar, vengar; y puño, lo mantiene en alto hasta que cae.
Una lástima, yo quiero que sigua en pie, como el boxeador que él desearía ser: contra las cuerdas, en un rincón, aguantando embates y devolviendo golpes.
En el castillo de Kafka, K el personaje dice a viva voz: “la verdad de este mundo es la muerte, hay que escoger morir o mentir”
lunes, 21 de enero de 2013
Los teóricos, empañan su monóculo.

Cuál es el deseo supremo del hombre contemporáneo?-
-Yo señorita - respondo mientras me traslado mentalmente al fondo de un salón en la escuela normal superior J. J de Urquiza, sentado en un banco para zurdos que conseguí en un arrebato a las piñas de un aula vecina.
A ver Benítez, lo escuchamos- y yo, Benítez, hago uso de la palabra. Pero para eso debo volver mi traslado en el tiempo a mi realidad actual, argumentar con una imperfecta eficacia e inventar un remate que enmudezca al mismísimo Jaimíto. Muy bien ahí va:
-El deseo supremo del hombre contemporáneo señorita, es no extraviarse en la comprensión real de las cosas por temor a dejar de sentir deseo por lo material, que es ornamento del mundo.-
Así, con esa respuesta exigua viese podido ahorrarme diez años de concurrencia a esos horrendos edificios donde me impusieron un saber absurdo, incompleto, estructurado, ineficaz y azaroso; doblemente incompleto si tenemos en cuenta las incapacidades lógicas que seguramente frustraron a nuestras maestras y profesores, desde siempre mal asalariados.
Las teorías que los intelectuales y pensadores elaboran y tienen como misión evaluar al mundo, sus avances y deterioros, cabrían perfectamente en un renglón. Quienes aparentan estar desgajando verdad por verdad y se han instruido para eso, no buscan más que transmitir su perspectiva llenando libros gordísimos que les serán tan contradictorios como convenientes antes de que ese ejemplar salga a la venta.
Los pensadores se generan sus propias teorías enemigas, es por eso que hilvanan todo para confesar finalmente su inutilidad.
Ellos mismos imaginan la detención del tiempo mientras lo evalúan, y luego de ese viaje que pretende resultar vasto y absolutista, entierran los signos de interrogación en un lugar seguro, se alejan y antes de volver con nuevas conjeturas trazan un mapa del lugar en donde le dieron sepultura a la pregunta, para volver a revivirlo y no perderlo porque sin ello su ejercicio intelectual sería nada más que un material condenado al fracaso.
Al mundo lo conduce su ritmo natural y originario, se transforma según la posibilidades que él aporte, y no según el capricho de sus integrantes. El mundo es uniforme y somos en él una casualidad. Una casualidad es algo que sucede sin previo aviso, una casualidad es una incógnita sin solución; casualidad es contemplar por azar mientras alzamos la vista al cielo, una estrella fugaz que se muere expulsando un último y único brillo agónico que nos expone maravillosamente la inutilidad de comprender lo que nos han regalado.
Fue Borges quien dijo, “cualquier ejercicio intelectual es finalmente inútil”
-Yo señorita - respondo mientras me traslado mentalmente al fondo de un salón en la escuela normal superior J. J de Urquiza, sentado en un banco para zurdos que conseguí en un arrebato a las piñas de un aula vecina.
A ver Benítez, lo escuchamos- y yo, Benítez, hago uso de la palabra. Pero para eso debo volver mi traslado en el tiempo a mi realidad actual, argumentar con una imperfecta eficacia e inventar un remate que enmudezca al mismísimo Jaimíto. Muy bien ahí va:
-El deseo supremo del hombre contemporáneo señorita, es no extraviarse en la comprensión real de las cosas por temor a dejar de sentir deseo por lo material, que es ornamento del mundo.-
Así, con esa respuesta exigua viese podido ahorrarme diez años de concurrencia a esos horrendos edificios donde me impusieron un saber absurdo, incompleto, estructurado, ineficaz y azaroso; doblemente incompleto si tenemos en cuenta las incapacidades lógicas que seguramente frustraron a nuestras maestras y profesores, desde siempre mal asalariados.
Las teorías que los intelectuales y pensadores elaboran y tienen como misión evaluar al mundo, sus avances y deterioros, cabrían perfectamente en un renglón. Quienes aparentan estar desgajando verdad por verdad y se han instruido para eso, no buscan más que transmitir su perspectiva llenando libros gordísimos que les serán tan contradictorios como convenientes antes de que ese ejemplar salga a la venta.
Los pensadores se generan sus propias teorías enemigas, es por eso que hilvanan todo para confesar finalmente su inutilidad.
Ellos mismos imaginan la detención del tiempo mientras lo evalúan, y luego de ese viaje que pretende resultar vasto y absolutista, entierran los signos de interrogación en un lugar seguro, se alejan y antes de volver con nuevas conjeturas trazan un mapa del lugar en donde le dieron sepultura a la pregunta, para volver a revivirlo y no perderlo porque sin ello su ejercicio intelectual sería nada más que un material condenado al fracaso.
Al mundo lo conduce su ritmo natural y originario, se transforma según la posibilidades que él aporte, y no según el capricho de sus integrantes. El mundo es uniforme y somos en él una casualidad. Una casualidad es algo que sucede sin previo aviso, una casualidad es una incógnita sin solución; casualidad es contemplar por azar mientras alzamos la vista al cielo, una estrella fugaz que se muere expulsando un último y único brillo agónico que nos expone maravillosamente la inutilidad de comprender lo que nos han regalado.
Fue Borges quien dijo, “cualquier ejercicio intelectual es finalmente inútil”
Ayax, Aquiles muerto.

Las distancias pueden llegar a ser sorprendentes cuando perdemos la claridad. ¿Que es la claridad? Un síntoma positivo de aproximación a nuestros deseos.
Cuando sentimos aparecer la claridad, es porque se ha logrado derribar la estructura y su hermetismo. Siempre lo confuso madura dentro nuestro a causa de un poder cegador que pretende alcanzar un objetivo utilizando al odio como medio y, aunque la historia de la humanidad nos ha demostrado que la guerra, y el odio hacia el enemigo continúan utilizándose como medio para la obtención de poder, individualmente debemos tener certeza de que la guerra es parte de un sistema imperfecto. ¿Debemos entonces predicar la paz? Si, debemos hacerlo. Pero únicamente se logra la paz, cuando se sabe ser un buen guerrero. ¿Qué es ser un buen guerrero? Haber desarrollado nuestras armas naturales, es decir darle sofisticación al uso del cuerpo y de la mente, saber que existen guerreros mas fuertes, capaces de vencernos y guerreros mas débiles a los que venceremos fácilmente.
¿Qué hacer ante los fuertes? Dejar que avancen, que desplieguen su capacidad, ponerse a su servicio, quitar de esa experiencia todo aquello que pueda ayudar a la sofisticación de nuestras armas naturales, nunca, jamás, se debe confrontar con los mas fuertes cuando no se ha atravesado el proceso de “vaciamiento de capacidades fuertes”, hacerlo nos convertiría inmediatamente en guerreros débiles reconocibles; de esa forma perderíamos oportunidad de llegar a lograr la sofisticación que necesitamos. La conducta del fuerte con sus aliados puede ser hosca, en ese caso el guerrero fuerte dejará de serlo muy pronto. Cuando la conducta del guerrero fuerte es servil, amable, y cuando lo necesita cruel, estamos frente a un guerrero fuerte que habrá que acompañar hasta que podamos desnaturalizar su conducta, dejar que esa capacidad de mando transforme la nuestra e intentar mejorarla añadiendo capacidades nuestras de las que debemos estar completamente seguros de su eficacia. Estas últimas clases de guerreros fuertes, terminan obteniendo mucha sabiduría con el transcurso de los años y difícilmente el desplazamiento se lleve a cabo con violencia. Esta clase de guerreros transforma a otros con total rectitud y nobleza.
¿Qué hacer con lo débiles? Tener cuidado. Jamás descubrirles alguna elucubración, el débil no cree ni es sus fuerzas ni en sus armas ni en sus capacidades, por eso mismo es doblemente peligroso, los débiles se transforman en verdaderos cobardes, no distinguen lazos fraternos, son débiles en todos los órdenes de la vida, y las más de las veces necesitan incorporar alguna cosa que les brinde la seguridad que no poseen. Nunca se debe maltratar a un débil, un débil es un alma pobre sin capacidad de transformación de nada, vive en el ruego, y nunca ha dado el paso que lo convierta en fuerte, ni nunca podrá darlo.
Los guerreros fuertes fueron débiles, pero salir de la debilidad significa primero reconocerla, y se necesita de un espíritu y un corazón grande para apartarla de sí, ese es el primer paso que da un guerrero fuerte. El guerrero es fuerte cuando sabe transformar, cuando crea, cuando hace y deshace a su gusto. Se dice que no hay guerrero fuerte verdadero, si este no ha estado alguna vez en la fila de los débiles. Las cosas se dicen una sola vez.
Continuemos en la busca de la sofisticación de nuestras armas naturales, luego démosle reposo al cuerpo y a la mente. Trabajemos con la mente, tu inteligencia te permitirá discernir con claridad y tendrás aguda conciencia del inextricable laberinto que es el cerebro humano.
Cuando sentimos aparecer la claridad, es porque se ha logrado derribar la estructura y su hermetismo. Siempre lo confuso madura dentro nuestro a causa de un poder cegador que pretende alcanzar un objetivo utilizando al odio como medio y, aunque la historia de la humanidad nos ha demostrado que la guerra, y el odio hacia el enemigo continúan utilizándose como medio para la obtención de poder, individualmente debemos tener certeza de que la guerra es parte de un sistema imperfecto. ¿Debemos entonces predicar la paz? Si, debemos hacerlo. Pero únicamente se logra la paz, cuando se sabe ser un buen guerrero. ¿Qué es ser un buen guerrero? Haber desarrollado nuestras armas naturales, es decir darle sofisticación al uso del cuerpo y de la mente, saber que existen guerreros mas fuertes, capaces de vencernos y guerreros mas débiles a los que venceremos fácilmente.
¿Qué hacer ante los fuertes? Dejar que avancen, que desplieguen su capacidad, ponerse a su servicio, quitar de esa experiencia todo aquello que pueda ayudar a la sofisticación de nuestras armas naturales, nunca, jamás, se debe confrontar con los mas fuertes cuando no se ha atravesado el proceso de “vaciamiento de capacidades fuertes”, hacerlo nos convertiría inmediatamente en guerreros débiles reconocibles; de esa forma perderíamos oportunidad de llegar a lograr la sofisticación que necesitamos. La conducta del fuerte con sus aliados puede ser hosca, en ese caso el guerrero fuerte dejará de serlo muy pronto. Cuando la conducta del guerrero fuerte es servil, amable, y cuando lo necesita cruel, estamos frente a un guerrero fuerte que habrá que acompañar hasta que podamos desnaturalizar su conducta, dejar que esa capacidad de mando transforme la nuestra e intentar mejorarla añadiendo capacidades nuestras de las que debemos estar completamente seguros de su eficacia. Estas últimas clases de guerreros fuertes, terminan obteniendo mucha sabiduría con el transcurso de los años y difícilmente el desplazamiento se lleve a cabo con violencia. Esta clase de guerreros transforma a otros con total rectitud y nobleza.
¿Qué hacer con lo débiles? Tener cuidado. Jamás descubrirles alguna elucubración, el débil no cree ni es sus fuerzas ni en sus armas ni en sus capacidades, por eso mismo es doblemente peligroso, los débiles se transforman en verdaderos cobardes, no distinguen lazos fraternos, son débiles en todos los órdenes de la vida, y las más de las veces necesitan incorporar alguna cosa que les brinde la seguridad que no poseen. Nunca se debe maltratar a un débil, un débil es un alma pobre sin capacidad de transformación de nada, vive en el ruego, y nunca ha dado el paso que lo convierta en fuerte, ni nunca podrá darlo.
Los guerreros fuertes fueron débiles, pero salir de la debilidad significa primero reconocerla, y se necesita de un espíritu y un corazón grande para apartarla de sí, ese es el primer paso que da un guerrero fuerte. El guerrero es fuerte cuando sabe transformar, cuando crea, cuando hace y deshace a su gusto. Se dice que no hay guerrero fuerte verdadero, si este no ha estado alguna vez en la fila de los débiles. Las cosas se dicen una sola vez.
Continuemos en la busca de la sofisticación de nuestras armas naturales, luego démosle reposo al cuerpo y a la mente. Trabajemos con la mente, tu inteligencia te permitirá discernir con claridad y tendrás aguda conciencia del inextricable laberinto que es el cerebro humano.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Puto el que lee; puto y loco el que escribe.

Fue ayer, veinte metros antes de descender del colectivo que me trae del trabajo a mi casa, y segundos después de escuchar la conversación entre dos muchachos que iban sentados junto a mi en la parte última del colectivo. Los comentarios durante todo el viaje no fueron mas que charlas sobre mujeres y dinero, pero la parte de la conversación a la que quiero hacer mención tiene que ver sobre el comentario que uno de los dos hizo respecto a la prosperidad de sus estudios en sistema; yo ignoro absolutamente el tema, así que intentaré reproducir algo aproximado a lo que escuché:
- Y ahora estoy estudiando Java, para mi es mucho mejor que .....(aunque intento no puedo recordar, ni siquiera inventar), además.......,
- A si bla bla bla bla.
Bueno, los siguientes dos minutos, fueron en lenguaje técnico, puramente técnico, y eso causó la impresión que originó el sentimiento que pasaré a relatar. (¿?)
Recuerdo que bajé con la sensación de no pertenecer a un mundo que en el futuro se transformaría EN EL MUNDO, obviamente es una impresión trillada, mejor estaría decir trilladísima si nos ponemos a pensar en el gran avance de la tecnología el último tiempo, pero mejor estará intentar reproducir la sensación lo mejor que se pueda, aunque ahora mientras me dispongo a hacerlo, se que las palabras no serán suficientes, porque la verdad es que nunca lo fueron. Pero veamos que resulta.
Calle pichincha, parada del 95, descenso de una persona de un metro setenta y seis, ochenta kilos, pelo corto, cabeza gacha, andar tranquilo y mochila al hombro. Cuando llega a la esquina, gira el dorso para acompañar con la vista la ida del colectivo, avanza y cruza Venezuela, sube a la vereda, continúa y se pierde en la negra noche del barrio de san Cristóbal.
Cuáles fueron los momentos de mayor cavilación en aquel descenso?
Cualquier deducción es acertada, pero al momento de seguir con la vistas al colectivo, este sujeto pensó lo siguiente:
Yo pertenezco a la vieja guardia, como podría hablar de sistemas, y adentrarme a la informática? incluso creo amar los libros, hay algo mas obsoleto hoy día que un libro?.
Bueno, todo concluye ahí; la única moraleja de todo esto que me puse a escribir la deduje cuando seguí avanzando ese domingo para llegar finalmente a mi casa, y no es mas que un lamento por no poder poner por escrito todo lo que pienso cuando lo hago agudamente y me encuentro lejos de la computadora que tengo ahora frente a mí.
II
Claro Que fue una confusión de otra forma, nunca lo hubiésemos aceptado una vez mas. Pero me da bronca porque es un imbécil auténtico, y eso me acerca a él, porque soy yo un idiota auténtico también.
Auténticamente, un solitario, perverso malvado cabalgando en el centro de una calle en la ciudad un caballo viejo, que le ha robado aun ciego el sábado por la tarde, cuando se dirigía sin documentos al almacén de coco, a la vuelta de los de tito Méndez, el delegado del barrio. Según cuentan , lo cerco la policía mientras coco lo estaba despachando, fue cote sobrino de coco que le dio el alerta: Che ahí fuera te busca la cana, rajate por el fondo; y así fue, atravesó el mostrador con permiso de coco, y se fue por detrás, saltó un tejido y sin mediar palabras acostó al ciego Benavides por no saber que era ciego, de un trompazo en la boca, desató el caballo y se fue al galope hasta las circunferencias del barrio, se hizo la noche, y el caballo continuaba andando, todos aseguran que lo mejor viese sido darle agua, pero de la desesperación por estar cada vez mas lejos de aquel barrio de buchones con el tito Méndez a la cabeza, era mas urgente que la sed del animal. (aparte el ciego Benavides, por su condición de ciego y falta de compañía, y finalmente por error, le daba al caballo la comida que en realidad debía comer él, incluso hay quienes dicen que su ceguera no era tanta hasta el día que comenzó a darse cócteles de alfalfa)
Los días pasaron, y el junto al animal, seguían avanzando, dicen algunos que el animal comía y bebía marchando, que el jamás le permitía detener el paso incesante que mantenía desde el momento del escape. De donde sacaba la comida, es aún un misterio, pero el caballo avanzaba bien comido; imaginamos que ambos comían lo mismo pero en verdad lo ignoramos. Una vecino del barrio de boedo lo vio pasar un día antes de la navidad del 84, dicen que le pregunto hacia donde se dirigía, y dijo que en camino recto, lineal, hacia el futuro, dice la vecina que lo vio alejarse, no sin dejar de llamarlos, porque según afirmo los vio desecho a ambos.
Son muchos los testimonios que nos han acercado, lógicamente somos muy precavidos y no queremos hacer alusión a ningún testimonio de esos sin antes testear las fuentes, es por eso que seguimos esperando algún dato preciso que nos de indicio de su ruta.
-Y finalmente que le dijo?
- que era un idiota consumado, que como podía ser tan imbecil de pensar que podía ser juez del resto? Que por presumido lo iban a liquidar. Y quiere saber que me contesto
- si
- me dijo que el era un dios, que yo no tenía con que oponerme a sus ideas, que la democracia estando el vivo no existe, y que me raje porque me iba a cagar a tiros
- jaja, pero no es un hombre de letras?
- De letras?, si lo es , pero que importa, es también un matón , y un hijo de mil putas, y la verdad no se quien mierda le dio cabida en es lugar de privilegio que ocupa. Es una rata, ya me compre una macana, para asestarle un buen golpe cuando este de espalda, y se donde encontrarlo.
- Jajaja, pero vos estas mas loco que el, yo lo conzco no es mal tipo, aparte si pensas corregir a todos vas a terminar preso.
- No, no se trata de corregir a todos, le voy a dar un macanso, y después si quiere que siga, vas a ver como lo curo y se pone a curar a los de su calaña.
- Yo no creo, pero si vos decís, lo único que te digo es, que si te mandas una macana no me pidas auxilio, porque no me va a interesar ayudarte, yo puedo disuadirte de la idea de una única forma, después si te metes en quilombo, te jodes por hacer caso omiso a mis advertencias.
- Peeero, quien mierda te pidió consejo, yo te cuento no te pido opinión, aparte a ese no lo reclama nadie, sabes cuantos han pensado en dejarlo nock out for ever?.
- Y eso?, mira puedo aceptar que le reclames, que discutas, hasta que te cages a piñas, pero darle de atrás un mamporro para que cague el fruto, hermano eso es una locura, y me voy a tener que ir , por que lo próximo sería denunciarte o cagarte a trompadas.
- A quien vas a cagar a trompadas vos? Mamerto?.
Fue al terminar de hablar quien lo hizo último, el momento de reacción de quien recibió el insulto, logrando conectar u cross a la mandíbula, haciéndole perder el equilibrio hasta caer del banquito donde se encontraba cebando mate. Pero de tan duro que era el cristiano ese, se paró, fue hasta la mesa de luz y del primer cajón saco la macana, (como toca boca) el otro manoteó el termo le sacó el tapón y amenazó con “hervirlo como un pollo” según dijo. El macanero lejos de ser persuadido, intento aparentar apaciguado y comenzó a medir la distancia que podría alcanzar al lanzar un golpe con la macana, avanzo un paso bajó el brazo y cuando vio que el otro hacia descender el termo a la altura de su cintura, le lanzó el golpe de arriba abajo. La bolita de acero de la macana dio justo en el ojo del otro, que antes de llevarse ambas manos a la cara , arrojó el contenido del termo en dirección precisa, bañando con agua hirviendo a su agresor, que se puso de rodillas y comenzó a gritar como un chancho, el herido por la macana, buscó la salida, y solito sin decir ni mu, se fue a la guardia de un hospital en la parte sur de banfield.
Pior pior cada vez pior.
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