jueves, 5 de enero de 2017

Todavía locuaz y artificial?: once?





Francamente me parece un lugar siniestro. Pero dale, esperamos no tengo problemas.
- Ok, tenes cigarros?
- No. Sabes cada vez que miro el cielo, me doy cuenta de lo limitado que es mi intelecto, no puedo reproducir una sola palabra inteligente que me sirva para estar conforme con mis apreciaciones.
- Si, a mí me pasa a veces, pasa que no les doy bola. A las incapacidades no hay que darles bola, no se mejoran a menos que las descubras de chiquito. Por ejemplo ¿te imaginas a tu viejo contemplándote detrás de una venta, mientras tenés la vista puesta en el cielo? inmediatamente después de haberte visto ahí solo, con quince años, lleno de insatisfacción por no alcanzar a definir lo que admiras allá arriba, se acercaría a vos con una enciclopedia que no podrías ni levantar. Me entendés. Pero lamentablemente hermano, nuestros padres tienen que criarnos, y criarnos ya es muy difícil para ellos. Distinto sería si hubieses nacido en una familia de clase alta, te clavarían a una profesora durante toda la adolescencia y ella sí sabría que decirte para satisfacer esa necesidad de poner en palabras tus sentimientos. Pero hay que conformarse y estar a gusto con las capacidades que nos han tocado. Hay quienes la tienen mas difíciles y mas chiquita también viejo.
En ese momento ambos rieron y contemplaron el cielo sentados durante un rato. La charla continuó.

-Sí, las cosas como nos han tocado, ¡o gran padre que todo lo ves!
- No sé qué decir para resultar interesante.
- No digas nada, ¿interesante para quien?
- Para las estrellas, este cielo amerita un comentario que deje claro que uno está en la línea del frente, en la del entendimiento.
- Sí... es tan disímil el entendimiento entre los hombres.
- Hitler pretendió acortar distancias, terminar con la diversidad. Dejar en pie en su Alemania a una misma raza.
Un ser siniestro, pero nadie puede negarle haber sido un innovador. ¿A cuantos de nosotros nos gustaría determinar que cosa si y que cosa no en este mundo?
- No... bueno a veces si, pero no siempre, la diversidad es hermosa. ¿No disfrutas de caminar por el once?
- No, bueno a veces si. Hace poco en el once casualmente me sucedió algo digno de mención.
- A ver digno de mención, conta.
- Bueno: Hacía un año, más o menos que estaba sin control, como no tenía un mango siempre veía la tele en el mismo canal. No se quien habrá inventado el control remoto, pero es también digno de mención. El caso es que el mes pasado cuando cobré mi primer sueldo, me fui a buscar un control a la calle Catamarca y Rivadavia, a una casa de esas que reparan y venden . Me atravesé toda la barahúnda: pasteur y sarmiento, castelli y perón, caminé por pueyrredón me metí en la estación y crucé la plaza miserere, siempre completa de gente de todas las variedades, pero para mí la nota la dan los pastores. Curiosamente esa tarde no había ninguno y esto hace a la historia, así que presta atención. Mientras cruzaba la plaza intentaba avistar un pastor, veía de todo, negras dominicana insinuándose, repartidores de folletos, volanteros proxenetas, hombre y mujeres comiendo junto a los puestos que están encima de la plaza, filas que se conforman cien veces a lo largo de toda la tarde detrás del cartel de algún colectivo, grupos de personas tomándose fotos, otro grupo de personas arrastrando esos bultos repletos de las baratijas que allí adquieren... en fin hasta creo haber visto un grupo de cinco travestís defectuosamente transformados en mujeres, pero en ese tiempo que tarde en cruzar no pude dar con ningún predicador de esos que alzan la voz ayudados por un megáfono.
Compré el control y me fui a un bar a la vuelta sobre Rivadavia, me senté en una mesa en la vereda y me pedí una cerveza, me calcé los anteojos de sol, y esto lo digo porque también hace la historia, y me puse a mirar hacia la calle. Pasado unos diez minutos de mi llegada se sentó un señor al lado, un tipo de unos treinta y cinco años, la mitad de su cara cubierta con unas gafas estilo ray ban, un saco gris y el pelo bien peinado hacia atrás, traía consigo un maletín que dejo en una silla a su lado, y en la de enfrente sobre el respaldo colocó un cartelito.
- ¿Un cartelito?
- Sí, un cartelito.
- Que hace a la historia me imagino.
- Si, tanto como lo hace el haber estado yo allí, y el haber llevado gafas. Bueno, el cartelito tenía una frase escrita con trazo grueso bien legible, decía: inteligencia es el poder de aceptar el entorno.
- Buena apreciación.
- Si, bueno, para cuando el tipo terminó de pegar el cartelito, yo ya me había tomado dos vasos, así que comencé a darle vueltas a la frase, y no te quiero esconder nada, pero hasta llegué a interpretar que la había puesto para tolerarme ahí al lado.
- ¡Que paranoico amigo!
- Y claro, le di vueltas de todas formas, si no como voy a interpretar aquello; bueno, intenté verle directo a la cara pero no podía saber si me miraba o no, aparte estaba sentado paralelo a mí, de frente a la plaza, parecía tener la vista puesta en la frase, estaba duro como una tabla y no tocaba la cerveza que le trajo el mozo, sólo se quedó ahí, hasta que de repente quitó el vaso de encima de la mesa, puso el envase de cerveza en el piso, el maní en la silla de en frente y el maletín encima de la mesa. Yo alternaba la vista hacia la plaza para disimular la atención que le ponía a su comportamiento. ¿Sabes que saco?
- No
- A ver, adivina.
- No
- Dale adivina
- ¿Un revolver?
- No
- Un hacha
- No no
- No se un libro, una calculadora un tomate, que se yo.
- Un reloj de arena.
- Mira que original y obsoleto.
- Si, pero el tipo sacó un reloj de arena y lo ubicó en el centro de la mesa, parecía estar midiendo el tiempo de algo o estar esperando que algo sucediera después de que la arena se volcase. Una vez que terminó de caer ¿sabes que hizo el tipo?
- ¿Pegó un grito?
- No
- Entonces no se, ¿que hizo?
- Se levantó de su silla, giró el dorso y le regaló cien pesos a una persona cualquiera que pasaba caminando por la vereda. ¿Vos podes creer?
- ...
- Yo no aguanté más, y le pregunté porque había hecho eso..
- ¿Y el tipo que recibió el billete que hizo?
- Era una mujer, que arrastraba un bolso de esos que contienen las compras, no dijo mucho, lo miró le dijo gracias y siguió avanzando como si nada.
- Y el tipo que te dijo.
- A lo primero me miró ni bien oyó que le hablaba, después simuló indiferencia y volvió a meter el reloj en el maletín. Inmediatamente después pareció estar resuelto a contestarme, giró el dorso y me respondió: Voluntad de Dios Mijito. Volvió a poner el vaso y el envase sobre la mesa y se bebió de un sorbo dos vasos.
¿Voluntad de dios me decía yo, y dios no será igual de voluntarioso conmigo compañero? -Creí que se iba a ofender, y le dije aquello para lograr que suceda, pero el tipo me dijo que no: -si dios alguna vez me lo pide me encargaré de que usted también tenga su billete mijo- y siguió- viene usted seguido a contemplar la plaza?
- Muy de vez en cuando. ¿Usted?
- Cuando Dios me lo pide.
- ¿No será usted un ángel por casualidad señor?
- No mi amigo, ¿acaso se cree tan importante usted, para merecer la atención de un ángel?
- No se, es usted el que conoce la voluntad de Dios –No quería tomarle el pelo, ni lo estaba molestando-
- ¿Me está usted tomando el pelo?
- No señor, para nada, sólo quiero saber a que se debe su altruismo.
- Es la voluntad de dios ya le dije, y déjeme tranquilo, que esa es también la voluntad de dios.
- Muy bien, si dios lo desea... sin embargo me gustaría que me cuente como es que usted se entera de cuales son las voluntades del supremo.
- Usted no podría entenderlo, quienes interpretamos la voluntad del señor hemos nacido con un número que nos da esa facultad, al vernos nos reconocemos, usted no es uno de nosotros, así que no insista en saber lo que no le fue dado a conocer.
- Muy bien, ¿usted es un enviado entonces?
- Quiere hacerme ver ridículo y se lo voy a permitir, el señor desea que seamos contemplativos y tolerantes con nuestros semejantes.
- Me dijo hace dos minutos que no soy uno de sus semejantes, ¡hombre! usted tiene un discurso muy enrevesado.
- No me venga a cambiar las cosas, para mí semejantes son todos dicho esto levantó el brazo izquierdo a media altura y trazó un semicírculo en el aire para ser mas expresivo, y continuó- todos nosotros, usted, yo y aquellos.
- Está bien, seamos amables, mí nombre es Bladimir Rosas, soy profesor de historia, mucho gusto- y le extendí mí mano y correspondió con un apretón- Me explicaría lo del billete porque salvo que esté usted loco, que no lo aparenta, no le encuentro explicación.
- ¿Me va a hacer repetir toda la tarde lo mismo? ya le dije que es la voluntad de dios.
- Vamos hombre no me venga con esas cosas. ¿En serio me quiere hacer creer que fue dios quien le ordenó regalarle el billete a esa mujer?
- Lamento haberle dado la mano, usted es un idiota y un irrespetuoso.
(-¿Te dejaste insultar de ese modo?
-Si, después de todo era la cuarta vez que le cuestionaba la voluntad de dios, el hombre había sido paciente, pero espera.)
- No se enoje, pero entiéndame, es la primer vez que veo una persona regalando el dinero así porque si.
- Sucede que es la primera vez que usted se cruza con alguien que cumple con la voluntad de dios.
- Pero que ¿ahora usted me va a decir que la voluntad de dios es que todo tengamos un billete de cien en el bolsillo?
- No, no es esa, la voluntad de dios es la de favorecer a todos por igual, y nosotros recibimos órdenes precisas de cómo identificar a personas que sin ser sabedoras de la voluntad divina obran favoreciendo a otros gracias a haber sido favorecidos por uno de nosotros aquí en la tierra.
- Le entiendo poco, pero haber, pongo como ejemplo a la mujer que recibió el billete hace ya veinte minutos, usted cree que ese billete le servirá a la señora para hacer posible algo que dios sabe que le va a suceder, y que usted remedió ofreciéndole aquel dinero?
- Usted lo dijo amigo.
- Entonces tengo que interpretar que dios es un miserable, ¿que problema puede resolver esa señora con un billete de cien pesos? Usted lee los diarios, ¿sabe de eso que llaman inflación? Por favor hombre ahora sí no le creo nada.
- Usted entiende, pero no se preocupa más que en tener la razón. Si, sé que hay inflación, dios sabe que las cosas no se arreglan con un poco de dinero, pero mire, por ejemplo esa mujer- hizo silencio y volvió a poner el maletín sobre la mesa, retiró un cuaderno de dentro de uno de los bolsillos laterales y apartó de nuevo el maletín, luego abrió el cuaderno lo hojeó hasta dar con lo que aparentemente buscaba, me miró y me dijo: No estoy autorizado a hacer esto, pero estoy seguro que hacerlo es la voluntad de dios.
Podría decir que ahí entendí de donde creía él que interpretaba la voluntad de dios
- Que así sea- dije y esperé ansioso aquélla revelación.
- Esa mujer por ejemplo- dijo esto y miró el reloj en su muñeca izquierda- ya fue asaltada en la esquina por dos tipos que se fueron en un Fiat siena por Rivadavia hasta Acoyte donde chocaron con un camión recolector de basura; el conductor falleció en el acto, bueno eso no es lo importante, lo importante es que esa señora había venido de la provincia a buscar mercadería para su local que está a punto de inaugurar, para el que ahorró durante casi diez años, hoy por la mañana había ido a retirar dinero del banco, y vino al once a buscar más mercadería sin necesidad de hacerlo realmente, porque a su local sólo le falta pintar la fachada y una alarma, pero ella se arriesgó a venir igual al once, con diecisiete mil pesos en su bolso que perdió cuando esos tipos la arrebataron, el tema es que los tipos la habían seguido toda la mañana hasta el momento del robo; fue el cajero del banco quien avisó a los delincuentes de la suma que la mujer retiro por la mañana. El billete de cien que le di hace un rato, la mujer lo guardó entre sus pechos; en la esquina le robaron, ella vive en Chivilcoy, en tres horas tiene que estar en su casa porque su hija cumple quince años, y a pesar de haber dejado todo en manos de su hermana, ella tiene lógicamente que asistir a su hija como buena madre que es, y como buena madre que es, mi buen amigo Bladimir, dios ha decidido recompensarla, mandándome a mi con cien pesos para que pueda volver, aunque con toda la pena del mundo a su ciudad para poder festejar con su hija, ¿me entiende?.
- ¿Y porque no la ayudo evitado que esos ladrones la abordaran?
- Bueno, hay minucias que no tengo apuntadas en el cuaderno, no siempre nosotros ofrecemos cien pesos, el señor resuelve después de un análisis, él escribe en mí cuaderno, como ha escrito en la Biblia, él resuelve, equilibra, no puede acabar con la maldad del banquero, ni con el carácter delictivo del ladrón, porque de todo hay en la viña del señor, pero tampoco puede acabar con los caprichos de la mujer de venir al once cuando no lo necesita, ¿me entiende?, el señor equilibra, da oportunidades, hace desde su lugar lo que cree necesario para que aquí en la tierra no se pierda la esperanza. No estamos listos para recibir un mal trago tras otro, necesitamos de los malos tragos obviamente, pero uno tras otro nos cegaría, nos hundiría en el peor de los infiernos, el del pesimismo. Y usted sabe que él, de ir al infierno no quiere saber nada.
- Eso no lo sé, pero ¿que me dice de los ladrones especialmente del que terminó con la cabeza rota entre la basura, que segunda oportunidad le brindó?
- Bueno, la ambición del hombre mata en muchos sentidos, directa e indirectamente, fíjese usted cuando la mujer es asaltada, lo primer que hace es denunciarlo con el policía de aquélla esquina, gire, lo va a ver- Giré el dorso y efectivamente había un policía, parado en Catamarca y Rivadavia- ese policía alerta a la patrulla más cercana que un auto así y asa, se fue por Rivadavia hacia caballito, la mujer desesperada le cuenta al poli de los diecisiete mil dentro de su bolso, el poli lo cuenta también a la patrulla que lo recibe y salen a los pedos por Rivadavia, dispuestos a cagarse a tiros y a quedarse el botín, pasan semáforos en rojos, se adelantan entre las filas de autos... en fin, cometen toda clase de imprudencias hasta dar con el vehículo, pone la sirena y comienza una persecución que termina con la vida del conductor. ¿Me entiende como la ambición mata? es por eso que dios no puede regalar millones, lo millones lo genera la ambición desmedida de las personas, es una cadena interminable, que encabeza el egoísmo, que difícilmente se extinga por obra divina, el hombre ha convertido el mundo en el campo de acción de sus crueldad, amamos el placer, y lo conseguimos por medio del dinero y somos capaces de matar a nuestra madre por obtenerlo, no tenemos escrúpulos, estamos montados en una estructura siniestra, gobernado por seres tapados hasta el cuello de ambición y egoísmo.
- Gran explicación, ahora entiendo por que hizo lo que le vi hacer. Pero me gustaría saber si realmente es como usted me cuenta todo respecto a la señora.
- Muy bien, valla a la esquina y gire, está llorando, hablando por teléfono con su marido que la espera, que le advirtió varias veces que no era necesario ir al once. Valla hágame caso
Lo miré un segundo, lo vi tomarse su vaso, me levanté de la silla y caminé hasta la esquina, le hice señas al mozo que ya volvía, deje el bolso en la silla y le pedí al enviado de dios que me lo cuidara. Cuando llegué, ahí estaba la mujer, sentada en la vereda contra la pared llorando desconsolada, seguramente hablando con su marido. Es muy difícil definir lo que sentí en ese momento, y ahí Rober ves ahí tenes una incapacidad, de las que te dije que mejor es omitir, pero en ese momento sentí que por fin se me había revelado algo, que aquél tipo se me había sentado al lado por algo, que no era casualidad, alguien por fin Rober me había elegido a mí para decirme que hay vida superior, y eso me dio calofríos, quemazón en la nuca, alegría, me di la vuelta para volver, caminé mas resulto, me reproché un poco por haber descreído del esoterismo de aquél hombre, hasta que llegué nuevamente a mí mesa, y sabes que paso?
- no ni idea, a ver para, te desapareció la mochila?
- Exacto, el muy hijo de puta me robó la mochila, ¿sabes que tenía en la mochila?
- No; si el control
- Si, y ochocientos cincuenta pesos que me habían quedado después de pagar el alquiler y las expensas, me había olvidado que los tenía ahí, y aquello me había parecido real, tan real... pero me comí un buzón gigante.
- Jajajajaja, que bajón.
- Si, después vino el mozo a cobrarme, le pagué, con lo que tenía en el bolsillo, le conté que me habían afanado y me preguntó:
Te contó la historia de dios no?
Le pregunté como lo sabía y me dijo que era un truco común por esos lugares y la puta que lo parió.
Me agarré la cabeza Rober, confiando en que aquel tipo halla sido quien decía que era, y que todo lo dicho haya sido verdad, y que el engaño no halla sido mas que la voluntad del señor, que lo indujo a llevarse mí bolso para poder seguir equilibrando lo que sucede.
Y esa es mi historia en el puto once a las puta cuatro de la tarde un puto martes 5 de abril. Ahora levantémonos que ahí vienen los pibes, ¿tenés mi fierro vos?
- si, toma.
- Dale, vamos.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Nota en El Cronista, y uuh , que gil...


Arriba, un borracho Silvio Astier




Acá abajo, un pequeño lamento:
Como se me va a pasar por alto el gran Roberto¡¡¡. El medio alemán, de Villa Luro, el que no sabia de comas ni puntos, pero que tuvo una condición única, para contar el desarrollo de un adolescente porteño, y la vacuidad del pecho de un porteño en crecimiento. Que sirve para que los eruditos egresados en comunicación, evalúen con destreza adquirida en manuales todas sus obras.
Nunca necesitó manuales, ni resúmenes, dicen que en el Diario el mundo preguntaba a su compañero de sección, si tal palabra se escribía así o asa. Un perfecto genio, que le dio (como preferirían los eruditos) una nalgada en la cola a los catedráticos, esos mismos que hoy instruyen alumnos de comunicación y letras, esos mismos tipos lo dejaron al margen en un intento que Arlt hizo por ingresar a la facultad. Y a mí, que escribí un libro chiquito en todos los sentidos, y quizás muy, se me pasa por alto cuando me hacen una nota en un diario de pueblo, el decir que me instruí en la narrativa leyendo el Juguete Rabioso, Los Siete Locos, Las Aguafuertes Porteñas. A mì, que soy un mal iniciado se me escapa reafirmar el nombre de quien fue todo lo contrario al Borges aristócrata que reafirmo en esta nota que está encima de estas palabras que no son mas que un lamento por haber dejado escapar un nombre al que no le hace falta distinción de nadie menos mía, pero la nobleza obliga a decir: ¡Que gran conocedor del pueblo que te rodeaba fuiste Roberto Arlt!.

viernes, 6 de septiembre de 2013

La banda de titolino










Fiaca es un documento antiguo. Pero fiaca, es la palabra que pretendo utilizar para hacerme el pillo. Recuerden ustedes queridos amigos, que todo lo que hacemos no tiene originalidad.
La fiaca es cosa de sabios.
Me crié en una ciudad que aborrezco. Si yo estuviese al frente de una clase y ocupase veinte minutos de ella en proyectar diapositivas que refieran a los factores que me originan aversión por mi ciudad natal, casi toda la clase estaría de acuerdo conmigo. Lógicamente, entre todos mis alumnos habrá quienes no coincidan con mi exposición y de ser cierto esto de tener una clase a cargo, esas personas en desacuerdo, reprobarían la materia, y el diálogo quizá se de en la siguiente forma:
El buen sabor de un pedazo de queso.

- Profesor, que tal, podemos hablar un segundo- Quienes me inoportunan, son un grupo de cinco muchachos con semblantes molestos, dos de ellos con el ceño tan fruncido que la represión de mi risa la llevo a cabo mostrando mi lado mas severo, el de negro matón capaz de lanzar un cabezazo o un preciso jab a la nariz.
-Si adelante ¿que pasó?
-Mire, no estamos conformes con nuestras calificaciones y, hemos, porque hablo por todos quienes estamos acá, hecho demasiado esfuerzo durante el año para poder lograr buenas calificaciones.
-Perooo- me extendí en el final de esa palabra, haciendo la o bien sonante, que pretendía ser una expresión de pura sorpresa por aquello que me acababa de decir el representante de el grupo de inconformes- miren, sinceramente no entiendo el porque de este disconformismo grupal, cada uno de ustedes, imagino, tendrá bien claro el porque de la desaprobación.
- Profesor, mire, le tenemos mucha estima a usted, y si vinimos todos juntos es porque preferimos esto a ir a la rectoría con el chisme, y todos nosotros apelamos a su buen juicio.
- Disculpe, pero no entiendo.
- Bueno, entonces voy a ser mas claro, resulta que nosotros cinco fuimos quienes nos opusimos a coincidir con la exposición que usted hizo sobre su ciudad natal, y estamos seguros que usted no ignoró eso a la hora de calificarnos.
- A que bien, pero estoy seguro que algunos de ustedes cinco fueron inducidos por usted a pensar de esta forma – dije señalando al vocero- o por cualquier otro – dije otra vez, repasando a los cuatro restantes con mi dedo índice
- Eso no interesa, lo que pretendemos es que nos modifique la nota, porque estamos dispuestos a llevar el reclamo más lejos.
- ¿Usted me está amenazando?
- No no es a....
- Shh -le exigí callarse- no me desagrada la gente con coraje, pero entiéndame, este es mi trabajo, mi trabajo de profesor, a eso me refiero. Profesor, señor corajudo amenazador, es quien califica el desempeño intelectual de los alumnos en la clase- hice un silencio, luego le estudié el rostro a aquel muchacho, luego le miré directo a los ojos y por verlo resuelto a concluir su amenaza, le di un bife con mano abierta delante de los otros cuatro, que quedaron impávidos mirando la recuperación de aquél rostro golpeado, yo proseguí- aa , bueno soy profesor hasta las 13 15, después soy un hombre corriente, eso significa que tengo, como todo hombre corriente, derecho de demostrar mi disconformidad.

El resto fue terrible, el cabecilla de aquel grupo se restableció, olvidó el respeto que tenía por mí que había manifestado al comienzo de la charla y me golpeó haciéndome caer al piso casi inconsciente o con la suficiente conciencia como para recordar la pateadura de los otros cuatro. La golpiza fue terrible, el director optó por despedirme, mi internación duró cuatro semanas. Con el tiempo, alguien me refirió lo sucedido: aquél que lanzó el primer golpe, también se encargó posteriormente de alterar los acontecimientos diciendo que hablé del resto como una cantidad de inescrupulosos capaz de coincidir con mis opiniones con tal de lograr un resultado positivo que le privilegie las conversaciones con sus semejantes. Nunca lo dije, pero siempre lo pensé. Aquél que me refirió el resto de la historia, no me refirió si estaba o no de acuerdo con aquel nuevo grupo conformado, sólo se paro junto a mi cama en aquella clínica de balvanera, y me habló por espacio de veinte minutos, luego se dio la vuelta y se fue. Yo me sentí vencido, pero en condiciones justas. Aquél que se encargó de derribarme pudo avizorar y aprovechar la oportunidad que había creado al momento de optar por un impulso que es propio de quienes conducirán en el futuro.
Hoy, ya jubilado, vivo muy lejos de aquélla ciudad donde dictaba clases, y mucho mas lejos de aquella donde me crié y aborrezco. Conciente de haber vencido unas cuantas veces, tengo que decir que la representación acabó, ahora soy yo de nuevo amigos, así que atended:
Todo esto desde el principio, no es más que una diagramación teatral de las disputas políticas, NO CREA ABSOLUTAMENTE NADA
Tome esta representación como un suceso próximo, con este gobierno de inconducentes progresistas sin autocrítica (a veces creo que estos muchachos son ideológicamente perfecto, - estos quienes juancito?, - estos hermosa, la patología del peronismo a la que me refiero - aaa, el hijo bobo del peronismo- que se acordaron tarde que el furia era un patriota que murió, por no saber usar el poder, por no saber delegar , por quererlo todo, por pretender abrazar a los empresarios para acobardarlos, etc etc.
Aaa, te enseño una paradoja, pero no olvidéis a los chicos ricos de la camporita, si esos muchachos provenientes del planeta de los simios, los gorilas con la remera de la igualdad, los que creen que el General estaba equivocado, con ese toque putarraco y artificial, que sólo usan para hablar de banalidades o de cómo veranearon en punta del oste, dios bendiga esta patria enferma, dios esquize por favor la lucidez, de otra forma sería mas duro. Bueno, creo haber terminado, son las 00: 50 y mastico unas hamburguesas finas como los king kones, ojo muchachos, ojos con los don kikones, que ustedes creen que el gorila jode manejando gorilas, y no, el gorila jode manejando al pobre. Crean, creen, yo les voy a decir esto que le dije el otro día a un amigo que al cruzarme me dijo: Negro, cada vez me gusta mas leer lo que escribís. No me agradezca a mí, conteste yo, sino al bueno de lynch que me enseño a meditar.

Saludos cordiales, espero nos veamos en esa cantina.

El negro.

miércoles, 20 de febrero de 2013

martes, 5 de febrero de 2013

sin titulo




 Una cinta azul estaba colgada en la entrada de la despensa en el pueblo de wilford, en Turín, que ni mierda se donde queda, john cartera lleva días recorriendo aquella ciudad, ya casi sin dinero y oprimido por el sol del día pasa las horas bebiendo botellas de agua que paga a un precio altísimo. Dentro de la despensa que lleva la cinta encima de la puerta de la entrada john cartera compra un agua a  vendedora vieja, que cuando ve a johon al salir de una puerta lateral cubierta de cortinas plásticas, se pasa el dedo por la entrepierna, se lleva este frente al labio y  lo sopla, luego señala a john, : que quiere, le dice turinescamente. Agua dice john cartera, aguawater repite, la mujer gira hasta quedar de espaldas a su cliente y hecha la cola hacia atrás acompañando este movimiento con un sonoro pedo, camina nuevamente hasta adentro y vuelve a los pocos segundo con una botella en su mano derecha transpirada de agua. Cartera quita un billete de su cartera, y extiende la mano para sujetar el agua, la mujer quita la botella del destino de cartera y se hecha a reír.  Cartera se da la vuelta para retirarse, y antes de salir escucha un estruendo fuerte, gira  y ve a la mujer junto a un hombre gordo, el hombre gordo vuelve a lanzar un grito, cartera se siente aterrorizado, quiere echar a correr pero le resulta imposible, no siente sensibilidad en buena parte de su cuerpo, de pronto la mujer comienza a reírse frenéticamente, el hombre gordo la mira riendo apenas y  vuelve a perderse tras las cortinas, John cartera ha quedado inmovilizado.
Sólo una cosa puede pensar john cartera en estos momentos de inmovilidad casi absoluta, en sus seres queridos. Así es, john cartera comienza a repasar su lista de seres amados, caen a su memoria como pesado recuerdos, primero los rostros, después distingue levemente un instante pasado acompañado por aquellos que ama, john cartera cree que va a morir, john cartera vacía su furia contra si mismo, ahora que el tiempo de su muerte no llega, se reprocha la sed constante y su constante manía por saciarla, reprocha la leve marcha hacia la salida en aquella tienda turinesa, se reprocha su conducta y en esas milésimas infinitas de segundos en que se hallaba john cartera, es él mismo el que llega a la conclusión de que los actos del hombre se reducen a lo que el hombre es, cartera está seguro que no es el destino sino su formación y contexto el que lo hizo quedarse inmovilizado ahí, cartera piensa que haría un Alemán en su situación, ¿saciaría dieciocho veces por día su sed? o su cultura norteamericana de consumo lo hizo insatisfacerse inmediatamente después de haberse satisfecho? John cartera ahora detesta su condición de americano y se entrega casi con la otra parte móvil de su cuerpo, piensa calladamente que ha dejado transformarse y que nada ha podido hacer para que eso sea diferente, se sostiene , se sostiene como puede, sabe que esta a segundos de desmoronarse para siempre, de dejar de ser, de ya no ser, trata de expulsarse de si, de salirse de dentro, su piel, de dejar vacío ese lugar con el que relleno un punto ínfimo en la multitud, lucha, lucha durante otros buenos milisegundos, deja, deja de ser y lo siente, lucha a medida que va desapareciendo, buena parte de lo que albergaba la parte media de su cuerpo ahora esta en el cenit de Cartera, y Cartera en el Cenit de ese infierno que es la muerte, entonces Cartera deduce justo en ese momento antes de morir, que esta empezando a ser libre, que lo del alma no era cuento, sin rendirse Cartera sonríe, trata de ver lo último que pueda del mundo real, logra ver el rostro de la vieja, posado sobre el mostrador viéndolo, ida, asombrada quizá por la resistencia , piensa cartera, finalmente su rostro y el de la vieja comienzan una proyección infinita en el que acuden todos los rostros del mundo, luego cartera se da por satisfecho y se deja vaciar por el tiempo.    

jueves, 31 de enero de 2013

La Madeleine de Proust.


Casi ni me levanto, no me daban las patas. Cuando veo entre mis mensajes uno del escritor solapero mostrando un nuevo relato. El tipo parece estar atareado por una muerte, o quizá crea ser la madeleine de Proust (1871-1922) y encontrarse aún entre la garganta y el esófago haciéndole más aciago el destino a Marcel. El escritor solapero es tan afrancesado como Proust; solapero recoge, mientras sonríe con esa mesura intolerable, todo lo que escucha para almacenarlo como un hámster en sus párpados, luego vaciarlo y martirizarse abrazado a las quince pulgadas de su maquina portátil. ¡Pobre solapero! pienso mientras leo lo que envió, su vida es caótica y, ¡mira¡ su transito interior que bien redactado queda, como queriendo decir a cada lector: -Ruego cierta consideración a quien halle este escrito...- ¡pobre solapero¡ como queda uno fascinado con lo que escribe; mientras él seguramente, corrige algún texto que maquilla durante horas como le enseñaron en la universidad, para que su pobreza espiritual parezca en serio un transito tortuoso, y su estoicismo se transforme en una sucesión de infortunios escudados por palabras.
¡Carajo, ahí ta la madeleine de Proust! grité mientras llegaba al final del relato, olvidando que me encontraba en un hediondo locutorio infestado de estudiantes secundarios que permanecen días enteros agriando ese insoportable hedor a hacinamiento humano.

Solapero tiene clara su consigna: humillar a la gente, pero con altura. Porque solapero no tiene un enemigo, solapero los odia a todos por igual, ama lo macho que no es y el reflejo de esa carencia en otros lo seduce y le aprisiona al destructor adormecido que lleva dentro, en esa especie de cárcel individual. Sí, a solapero lo adormecieron, su venganza es finita pero lerda, y su odio parte desde esa mueca oculta de dolor con la que te mira condescendientemente mientras determina que se puede hacer con lo que decís, hacia un titán interior que alza el puño agonizando hasta caer sumido en un sueño narcotizante. Resistir, clamar, vengar; y puño, lo mantiene en alto hasta que cae.
Una lástima, yo quiero que sigua en pie, como el boxeador que él desearía ser: contra las cuerdas, en un rincón, aguantando embates y devolviendo golpes.


En el castillo de Kafka, K el personaje dice a viva voz: “la verdad de este mundo es la muerte, hay que escoger morir o mentir”

lunes, 21 de enero de 2013

Los teóricos, empañan su monóculo.



Cuál es el deseo supremo del hombre contemporáneo?-

-Yo señorita - respondo mientras me traslado mentalmente al fondo de un salón en la escuela normal superior J. J de Urquiza, sentado en un banco para zurdos que conseguí en un arrebato a las piñas de un aula vecina.

A ver Benítez, lo escuchamos- y yo, Benítez, hago uso de la palabra. Pero para eso debo volver mi traslado en el tiempo a mi realidad actual, argumentar con una imperfecta eficacia e inventar un remate que enmudezca al mismísimo Jaimíto. Muy bien ahí va:

-El deseo supremo del hombre contemporáneo señorita, es no extraviarse en la comprensión real de las cosas por temor a dejar de sentir deseo por lo material, que es ornamento del mundo.-

Así, con esa respuesta exigua viese podido ahorrarme diez años de concurrencia a esos horrendos edificios donde me impusieron un saber absurdo, incompleto, estructurado, ineficaz y azaroso; doblemente incompleto si tenemos en cuenta las incapacidades lógicas que seguramente frustraron a nuestras maestras y profesores, desde siempre mal asalariados.

Las teorías que los intelectuales y pensadores elaboran y tienen como misión evaluar al mundo, sus avances y deterioros, cabrían perfectamente en un renglón. Quienes aparentan estar desgajando verdad por verdad y se han instruido para eso, no buscan más que transmitir su perspectiva llenando libros gordísimos que les serán tan contradictorios como convenientes antes de que ese ejemplar salga a la venta.
Los pensadores se generan sus propias teorías enemigas, es por eso que hilvanan todo para confesar finalmente su inutilidad.

Ellos mismos imaginan la detención del tiempo mientras lo evalúan, y luego de ese viaje que pretende resultar vasto y absolutista, entierran los signos de interrogación en un lugar seguro, se alejan y antes de volver con nuevas conjeturas trazan un mapa del lugar en donde le dieron sepultura a la pregunta, para volver a revivirlo y no perderlo porque sin ello su ejercicio intelectual sería nada más que un material condenado al fracaso.

Al mundo lo conduce su ritmo natural y originario, se transforma según la posibilidades que él aporte, y no según el capricho de sus integrantes. El mundo es uniforme y somos en él una casualidad. Una casualidad es algo que sucede sin previo aviso, una casualidad es una incógnita sin solución; casualidad es contemplar por azar mientras alzamos la vista al cielo, una estrella fugaz que se muere expulsando un último y único brillo agónico que nos expone maravillosamente la inutilidad de comprender lo que nos han regalado.

Fue Borges quien dijo, “cualquier ejercicio intelectual es finalmente inútil”

Ayax, Aquiles muerto.

















Las distancias pueden llegar a ser sorprendentes cuando perdemos la claridad. ¿Que es la claridad? Un síntoma positivo de aproximación a nuestros deseos.
Cuando sentimos aparecer la claridad, es porque se ha logrado derribar la estructura y su hermetismo. Siempre lo confuso madura dentro nuestro a causa de un poder cegador que pretende alcanzar un objetivo utilizando al odio como medio y, aunque la historia de la humanidad nos ha demostrado que la guerra, y el odio hacia el enemigo continúan utilizándose como medio para la obtención de poder, individualmente debemos tener certeza de que la guerra es parte de un sistema imperfecto. ¿Debemos entonces predicar la paz? Si, debemos hacerlo. Pero únicamente se logra la paz, cuando se sabe ser un buen guerrero. ¿Qué es ser un buen guerrero? Haber desarrollado nuestras armas naturales, es decir darle sofisticación al uso del cuerpo y de la mente, saber que existen guerreros mas fuertes, capaces de vencernos y guerreros mas débiles a los que venceremos fácilmente.
¿Qué hacer ante los fuertes? Dejar que avancen, que desplieguen su capacidad, ponerse a su servicio, quitar de esa experiencia todo aquello que pueda ayudar a la sofisticación de nuestras armas naturales, nunca, jamás, se debe confrontar con los mas fuertes cuando no se ha atravesado el proceso de “vaciamiento de capacidades fuertes”, hacerlo nos convertiría inmediatamente en guerreros débiles reconocibles; de esa forma perderíamos oportunidad de llegar a lograr la sofisticación que necesitamos. La conducta del fuerte con sus aliados puede ser hosca, en ese caso el guerrero fuerte dejará de serlo muy pronto. Cuando la conducta del guerrero fuerte es servil, amable, y cuando lo necesita cruel, estamos frente a un guerrero fuerte que habrá que acompañar hasta que podamos desnaturalizar su conducta, dejar que esa capacidad de mando transforme la nuestra e intentar mejorarla añadiendo capacidades nuestras de las que debemos estar completamente seguros de su eficacia. Estas últimas clases de guerreros fuertes, terminan obteniendo mucha sabiduría con el transcurso de los años y difícilmente el desplazamiento se lleve a cabo con violencia. Esta clase de guerreros transforma a otros con total rectitud y nobleza.
¿Qué hacer con lo débiles? Tener cuidado. Jamás descubrirles alguna elucubración, el débil no cree ni es sus fuerzas ni en sus armas ni en sus capacidades, por eso mismo es doblemente peligroso, los débiles se transforman en verdaderos cobardes, no distinguen lazos fraternos, son débiles en todos los órdenes de la vida, y las más de las veces necesitan incorporar alguna cosa que les brinde la seguridad que no poseen. Nunca se debe maltratar a un débil, un débil es un alma pobre sin capacidad de transformación de nada, vive en el ruego, y nunca ha dado el paso que lo convierta en fuerte, ni nunca podrá darlo.
Los guerreros fuertes fueron débiles, pero salir de la debilidad significa primero reconocerla, y se necesita de un espíritu y un corazón grande para apartarla de sí, ese es el primer paso que da un guerrero fuerte. El guerrero es fuerte cuando sabe transformar, cuando crea, cuando hace y deshace a su gusto. Se dice que no hay guerrero fuerte verdadero, si este no ha estado alguna vez en la fila de los débiles. Las cosas se dicen una sola vez.

Continuemos en la busca de la sofisticación de nuestras armas naturales, luego démosle reposo al cuerpo y a la mente. Trabajemos con la mente, tu inteligencia te permitirá discernir con claridad y tendrás aguda conciencia del inextricable laberinto que es el cerebro humano.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Puto el que lee; puto y loco el que escribe.


Fue ayer, veinte metros antes de descender del colectivo que me trae del trabajo a mi casa, y segundos después de escuchar la conversación entre dos muchachos que iban sentados junto a mi en la parte última del colectivo. Los comentarios durante todo el viaje no fueron mas que charlas sobre mujeres y dinero, pero la parte de la conversación a la que quiero hacer mención tiene que ver sobre el comentario que uno de los dos hizo respecto a la prosperidad de sus estudios en sistema; yo ignoro absolutamente el tema, así que intentaré reproducir algo aproximado a lo que escuché:

- Y ahora estoy estudiando Java, para mi es mucho mejor que .....(aunque intento no puedo recordar, ni siquiera inventar), además.......,
- A si bla bla bla bla.
Bueno, los siguientes dos minutos, fueron en lenguaje técnico, puramente técnico, y eso causó la impresión que originó el sentimiento que pasaré a relatar. (¿?)
Recuerdo que bajé con la sensación de no pertenecer a un mundo que en el futuro se transformaría EN EL MUNDO, obviamente es una impresión trillada, mejor estaría decir trilladísima si nos ponemos a pensar en el gran avance de la tecnología el último tiempo, pero mejor estará intentar reproducir la sensación lo mejor que se pueda, aunque ahora mientras me dispongo a hacerlo, se que las palabras no serán suficientes, porque la verdad es que nunca lo fueron. Pero veamos que resulta.

Calle pichincha, parada del 95, descenso de una persona de un metro setenta y seis, ochenta kilos, pelo corto, cabeza gacha, andar tranquilo y mochila al hombro. Cuando llega a la esquina, gira el dorso para acompañar con la vista la ida del colectivo, avanza y cruza Venezuela, sube a la vereda, continúa y se pierde en la negra noche del barrio de san Cristóbal.
Cuáles fueron los momentos de mayor cavilación en aquel descenso?
Cualquier deducción es acertada, pero al momento de seguir con la vistas al colectivo, este sujeto pensó lo siguiente:

Yo pertenezco a la vieja guardia, como podría hablar de sistemas, y adentrarme a la informática? incluso creo amar los libros, hay algo mas obsoleto hoy día que un libro?.

Bueno, todo concluye ahí; la única moraleja de todo esto que me puse a escribir la deduje cuando seguí avanzando ese domingo para llegar finalmente a mi casa, y no es mas que un lamento por no poder poner por escrito todo lo que pienso cuando lo hago agudamente y me encuentro lejos de la computadora que tengo ahora frente a mí.

II

Claro Que fue una confusión de otra forma, nunca lo hubiésemos aceptado una vez mas. Pero me da bronca porque es un imbécil auténtico, y eso me acerca a él, porque soy yo un idiota auténtico también.

Auténticamente, un solitario, perverso malvado cabalgando en el centro de una calle en la ciudad un caballo viejo, que le ha robado aun ciego el sábado por la tarde, cuando se dirigía sin documentos al almacén de coco, a la vuelta de los de tito Méndez, el delegado del barrio. Según cuentan , lo cerco la policía mientras coco lo estaba despachando, fue cote sobrino de coco que le dio el alerta: Che ahí fuera te busca la cana, rajate por el fondo; y así fue, atravesó el mostrador con permiso de coco, y se fue por detrás, saltó un tejido y sin mediar palabras acostó al ciego Benavides por no saber que era ciego, de un trompazo en la boca, desató el caballo y se fue al galope hasta las circunferencias del barrio, se hizo la noche, y el caballo continuaba andando, todos aseguran que lo mejor viese sido darle agua, pero de la desesperación por estar cada vez mas lejos de aquel barrio de buchones con el tito Méndez a la cabeza, era mas urgente que la sed del animal. (aparte el ciego Benavides, por su condición de ciego y falta de compañía, y finalmente por error, le daba al caballo la comida que en realidad debía comer él, incluso hay quienes dicen que su ceguera no era tanta hasta el día que comenzó a darse cócteles de alfalfa)
Los días pasaron, y el junto al animal, seguían avanzando, dicen algunos que el animal comía y bebía marchando, que el jamás le permitía detener el paso incesante que mantenía desde el momento del escape. De donde sacaba la comida, es aún un misterio, pero el caballo avanzaba bien comido; imaginamos que ambos comían lo mismo pero en verdad lo ignoramos. Una vecino del barrio de boedo lo vio pasar un día antes de la navidad del 84, dicen que le pregunto hacia donde se dirigía, y dijo que en camino recto, lineal, hacia el futuro, dice la vecina que lo vio alejarse, no sin dejar de llamarlos, porque según afirmo los vio desecho a ambos.
Son muchos los testimonios que nos han acercado, lógicamente somos muy precavidos y no queremos hacer alusión a ningún testimonio de esos sin antes testear las fuentes, es por eso que seguimos esperando algún dato preciso que nos de indicio de su ruta.

-Y finalmente que le dijo?
- que era un idiota consumado, que como podía ser tan imbecil de pensar que podía ser juez del resto? Que por presumido lo iban a liquidar. Y quiere saber que me contesto
- si
- me dijo que el era un dios, que yo no tenía con que oponerme a sus ideas, que la democracia estando el vivo no existe, y que me raje porque me iba a cagar a tiros
- jaja, pero no es un hombre de letras?
- De letras?, si lo es , pero que importa, es también un matón , y un hijo de mil putas, y la verdad no se quien mierda le dio cabida en es lugar de privilegio que ocupa. Es una rata, ya me compre una macana, para asestarle un buen golpe cuando este de espalda, y se donde encontrarlo.
- Jajaja, pero vos estas mas loco que el, yo lo conzco no es mal tipo, aparte si pensas corregir a todos vas a terminar preso.
- No, no se trata de corregir a todos, le voy a dar un macanso, y después si quiere que siga, vas a ver como lo curo y se pone a curar a los de su calaña.
- Yo no creo, pero si vos decís, lo único que te digo es, que si te mandas una macana no me pidas auxilio, porque no me va a interesar ayudarte, yo puedo disuadirte de la idea de una única forma, después si te metes en quilombo, te jodes por hacer caso omiso a mis advertencias.
- Peeero, quien mierda te pidió consejo, yo te cuento no te pido opinión, aparte a ese no lo reclama nadie, sabes cuantos han pensado en dejarlo nock out for ever?.
- Y eso?, mira puedo aceptar que le reclames, que discutas, hasta que te cages a piñas, pero darle de atrás un mamporro para que cague el fruto, hermano eso es una locura, y me voy a tener que ir , por que lo próximo sería denunciarte o cagarte a trompadas.
- A quien vas a cagar a trompadas vos? Mamerto?.

Fue al terminar de hablar quien lo hizo último, el momento de reacción de quien recibió el insulto, logrando conectar u cross a la mandíbula, haciéndole perder el equilibrio hasta caer del banquito donde se encontraba cebando mate. Pero de tan duro que era el cristiano ese, se paró, fue hasta la mesa de luz y del primer cajón saco la macana, (como toca boca) el otro manoteó el termo le sacó el tapón y amenazó con “hervirlo como un pollo” según dijo. El macanero lejos de ser persuadido, intento aparentar apaciguado y comenzó a medir la distancia que podría alcanzar al lanzar un golpe con la macana, avanzo un paso bajó el brazo y cuando vio que el otro hacia descender el termo a la altura de su cintura, le lanzó el golpe de arriba abajo. La bolita de acero de la macana dio justo en el ojo del otro, que antes de llevarse ambas manos a la cara , arrojó el contenido del termo en dirección precisa, bañando con agua hirviendo a su agresor, que se puso de rodillas y comenzó a gritar como un chancho, el herido por la macana, buscó la salida, y solito sin decir ni mu, se fue a la guardia de un hospital en la parte sur de banfield.





Pior pior cada vez pior.

martes, 21 de septiembre de 2010

Fallas de Inteligencia



26/5/ 2009

Lo mismo de siempre. Sólo que hoy, es algo distinto a como es siempre. Comentaré el porque.
Hoy me levanté pasado el mediodía, como el resto de los días de la semana. No, estoy confundido, hoy es un día idéntico a los otros, salvo porque mas o menos a las siete de la tarde me masturbé, y no lo había hecho en toda la semana. Estaba muy excitado, aunque creí que iba a disfrutar más, pero me equivoqué. Mas tarde cociné dos presas de pollo y unas papas fritas, generé un escándalo terrible cerca de las once de la noche en la cocina. El pollo a la plancha parece estar friéndose, contrariamente a como debería suceder las papas se cocinaron como si estuviesen asándose en la parrilla.
Ahora que me acuerdo de lo que me pidió caro, o lo que le pedí que me pidiera, me río. No escribí ni una puta hoja, es que me late a que nunca voy a poder terminar nada en la vida, es decir no creo tener fuerzas ni entusiasmo suficiente para lograr concluir una novela o algún buen cuento, me convenzo de esto aún mas cuando pienso en las caras de mis conocidos al saberme aún detrás de algún pequeño éxito literario, absurdo, ni ellos nunca lo creyeron, ni yo nunca lo ansié, entonces ¿porque pienso en esto? no se, como tampoco se porque pienso en mis conocidos, lo único que se con seguridad ahora es que la masturbación no hace bien, incluso me siento en condición de afirmar que es la práctica mas dañina que nosotros como humanos podemos realizar.
¿Cuando escribir?.

Sabes Grenouille... si hay un Dios se te parece.

Atentos Jean Bauptiste Grenouille saluda en la plaza del pueblo, donde iba a ser decapitado, acusado de una decena de crímenes. Atentos, la adulación de los miles que fueron a verlo morir se hace cada vez mas intensa; ahora él arroja un pañuelo con el resultado de todas las muertes. La seda danza en el aire por el viento y alcanza a todos los presentes, Jean Bauptiste logra enamorarlos, los magnetiza con su fragancia mientras escucha el murmullo del cielo y contempla el acto divino hablando por lo bajo consigo mismo.
Ahora se sumerge en un tortuoso recuerdo, piensa en esa mujer que sometió a la muerte para mejorar el olor de su genio. Atento, ahora los ve, ya no es el genio obseso, ahora a descendido de las alturas, se postra en el escenario central y la imagen le arranca lagrimas. Junta los párpados y eleva las manos, el filo de una espada le señala el pecho, su portador cae de rodillas y lo rodea con los brazos. Ahora todos absolutamente fueron con la piel desnuda de vuelta a sus hogares.
Atentos, Jean Baptiste Grenouille conciente de merecer castigo decide morir, elige derramar sobre su cuerpo todo el contenido del pequeño envase. Todos quienes lo alcanzaron lo hicieron fuertemente hasta hacerse de una parte del asesino muerto, atentos, la ultima gota y el frasco han quedado olvidados, ahora, ya tarde, la gota cae de nuevo en tierra segura de su triunfo, feliz de su olvido.


El rostro de mi enemigo.


Es oscuro, opaco. Vive odiándome por ser distinto y tener el coraje de estar sólo, la vida suya me han dicho no vale nada en comparación con la mía. Su vida está destinada a destrozar mi vida y eso, lógicamente lo somete a planes riesgosos, al borde del abismo.
El puto rostro de mi enemigo, es ambiguo. Casi no se distingue del mío. Dicen que descansara en paz recién el día en que yo muera o que mi tristeza sea profunda e irrecuperable, pero a nada temo, antes era yo uno y ahora soy otro:
El escritor de los cielos, el perdón. Lo mal que escribes. Lo bueno del mundo, el infierno sedado, la cama desecha, la tristeza de un rostro que quieres. El ojo permanente de amenaza en los otros. La paranoia, esquiva y misteriosa. Un nuevo destino, el ámbito de la sociedad secreta. La determinación, el camino nuevo. La mentira de querer ser quien no eres. El profundo respeto por la gente querida. Otra vez la mentira. Tu alma de aventura, mi alma de aventura. Lo trillado, la falta aguda de ingenio. El querer hacer lo que no te sale. La mentira, el miedo, el anonimato, la cara, careta, la inicial de tu nombre, el polvo brillante, la lucidez de la muerte. Un golpe en la mesa. mil millones de palabras, mil millones de escritores, varios miles de historias bien hechas, el sonido a muerte, y el infierno de la lectura.

miércoles, 21 de julio de 2010

A Felicidade.

Esta es la nota que Saberio Canto abandonó en una mesa en el bar G, el Martes 29 de agosto de 2007.


Recuerdo esa sonrisa, que entre paralizante y armónica maleaba y rendía como un general al teniente que porta la derrota
de la tropa; después de tantos meses que fueron años, le vuelvo a mirar fijo esa minúscula mueca que aún me otorga en la congelada imagen de una fotografía. Hoy, que reúno a todos dentro mío para que vean que sí, que puedo recordar con amor a alguien, hoy, que me miro los pies y hablo con una maga, hoy, hoy la recuerdo, y recuerdo cuánto le quería cuando la quería, hoy, que ya se acaba, hoy me trenzo en una lucha feroz con la marcha lenta del tiempo, que me pone delante del conjunto de cosas que perdí cuando la perdí; ese tiempo feroz, falto de contemplación, me hace escucharte diciéndome que a pesar de todo me seguía riendo; una copa de licor se agota y me gobierna, juntan fuerzas el hoy y el poder melancólico del alcohol y me hacen tenerla aquí, cerca , quitándole a esa daga filosa que partió a la mitad la traza que nos unía, el último espacio alejado con sangre de mis lagrimas, que en este recuerdo nocturno y ebrio, sigue corriéndose por el viento hacia un lado y otro, y yo allí, del otro lado de ese trazo forzado que diste, mirando la sombra que dejaste cuando partiste aquello en dos mitades, mirando tu sombra que se queda aún, para reírse de mi. Y yo aquí. Hace segundos, días, hace una y otra vez una maquina que recrea siempre, esos instantes pequeños en que dejaste indeleble tu marca en mi.



Al pasar: A los alien.. que ofendí, perdón.

viernes, 11 de junio de 2010

"El vicio de la extrañeza"


Considero que cuando no se tiene nada que decir, lo mejor es no decir nada. Soy muy malo escribiendo y por lo que a mi respecta, me cago en los que escriben bien.
Hoy por hoy cualquiera hace poesía poniendo un verso debajo de otro; como el lunático ese consagrado a una obsesión que ojalá lo conduzca al borda o el erudito que utiliza en cada “posteo” –paa que asco- una ristra de palabras que impulsadas a lo extravagante cuentan sus luctuosas complicaciones sociales.
Curiosamente tipos como estos, han tenido que vivir a base de tranquilizantes para llevarse bien con la vida, y cuando descubren su temeridad, intentan dejar establecido su prestigio (¿?) en “posteos” que saben son el ardid para seducir a sus fieles (¿?) lectores. El loco puro bla bla (un auténtico ridículo) dice lo peor que puede decir de sus poemas: que son buenos. Al otro lo imagino, clavando sus ojos académicos en su computadora narrando meticulosamente como se lo comen las penas, o como es que el destino lo ha designado como portador de la palabra divina. Da bronca leer como reniega de los universitarios siendo el uno de esa casta aborrecible. O donde creen que sobrecargo estéticamente sus sentimientos sino? en la tropero Moreira?, vea sopa de letras voy a respetarlo enserio cuando trabaje en cosas que valgan la pena y deje de jugar al Werther, que hasta el mas bruto se da cuenta que su modestia es fingida.
Por otra parte sí creo tener algo para decir: Estoy harto de los burgueses menores.

“No juegues con las palabras amiguito, puede costarte mas de lo que puedas pagar”.-
Charles Bukowski

martes, 9 de febrero de 2010

Azar




¿Y eso donde se esconde?.
Se esconde allá, detrás de la noche. Ahora lo ves?
Ahora lo veo.
¿Ahora?
Ya no.

Busqué y busqué, lo volví a hallar cuando lo escuché nombrar de nuevo.

No valla a cometer el error de pensarlo de igual forma siempre, si lo hace se le hará cada vez más complicado volver a encontrarla.
Ajá. Cambia de apariencia la hija de puta, parece no estar.
No, ¡ni vemos sus huellas!. Esto continúa mí amigo, a cada uno nos está misteriosamente reservado una cierta composición.

Sírveme de guía- gritaba un fiel, de rodillas delante de la imagen..

¿Ve a ese hombre cuyo fin no se alcanza a distinguir?
Si
Bueno, está busca el absoluto con simples oraciones.
¿Y?
Y que es absurdo.
¿Porqué, cada cual no tiene un método?
Sí, y deduzco que pretende hacerme ver, el positivismo del señor Popper y su virtuoso método de falsación , verdad?
Leí a Popper. Confío en su teoría al punto de poder omitirla, su éxito radica en poder hacerla a un lado en cualquier momento, además, sus frases y teorías tienen enorme importancia en este período critico de mí vida.

-Bien. Entonces sabrá que sigue.
-Correr todo hacia otro lugar, y esperar que nos aborde de nuevo, como ya lo ha hecho otras veces. Se lo dije hace mucho, y se lo vuelvo a decir: el optimismo hoy día, es un acto revolucionario. Y eso es todo.